Imagina despertar una mañana, lanzar la vista sobre la bahía de Victoria Harbor en Hong Kong y encontrarte con una megalómana escultura flotante de algo parecido a un Mickey Mouse muerto. El Coloso de Rodas, pero en versión tocada, hundida, derribada y adaptada a los gustos estéticos de la sensibilidad post-moderna aficionada al street art. Puede sonar extravagante, pero es lo que acaba de ocurrir en Asia, y el culpable no es otro que KAWS.
¿CÓMO HA CONSEGUIDO KAWS QUE LE ADOREN TANTO DESDE EL ARTE COMO DESDE LA MODA?

Recientemente, la ciudad de Hong Kong amanecía con una gigantesca escultura inflable flotando sobre las aguas de Victoria Harbor. Se trata de una intervención artística de KAWS, uno de los nombres más estimulantes a la hora de explorar los pliegues entre el nuevo street art y el arte de toda la vida, ese que está pensado para ser exhibido en museos.
La cuestión es que a nadie debería pillarle por sorpresa esta acción artística. Para empezar, porque este KAWS:HOLIDAY ya ha pasado por otras ciudades como Taipei o Seúl. Pero, sobre todo, porque la carrera de Brian Donnelly hace tiempo que ya forma parte del imaginario colectivo. Al fin y al cabo, no todos los artistas tienen una entrada tan triunfal en el mundo del arte como la suya. Nacido en 1974 en Nueva Jersey y newyorker de adopción, Donnelly alternaba su trabajo diurno (incluso llegó a ser animador en series míticas como Daria o Doug) con unas labores nocturnas mucho más estimulantes. Primero, como graffitero al uso. Más tarde, con un tipo de acción muy concreta: se dedicaba a tunear anuncios de grandes marcas de la moda añadiendo sus propios personajes.

Jugada maestra. Este tipo de intervención artística callejera inmediatamente llamó al atención de los dos mundos que han encumbrado a KAWS en las últimas décadas: la escena artística adora su carácter irreverente y su capacidad para crear verdaderos iconos estéticos, mientras que el mundo de la moda no tardó en pedirle que dejara de tunear sus anuncios en la calle y lo hiciera directamente para las marcas. Calvin Klein fue una de las primeras en reclamar sus servicios. Y, a partir de ahí, la lista es casi interminable: tiene sus propias Nike Air Force 1, diseñó el frasco de un perfume para COMME des GARÇONS, homenajeó a Snoopy y sus colegas en varias colecciones para Uniqlo, customizó unas Air Jordan 4, le regaló a Dior un peluche gigante construido con flores coloridas e incluso Kanye West recurrió a su arte para la portada del disco 808s & Heartbreak.
Eso en lo que respecta a la moda. Pero es que en el campo del arte KAWS no deja de sorprender. Si muchos consideran a Los Simpsons (los de los primeros años, por lo menos) como el reverso oscuro de la cultura imperante, resulta que Donnelly creó el reverso oscuro del reverso oscuro: The Kimpsons . Varios personajes fascinantes, ya sea en versión 2D ilustrada o en esculturas tridimensionales, entre los que se encuentran Accomplice (una especie de conejo maldito), Chum (una inquietante revisión del muñeco de Michelin), Bendy (algo así como una serpiente) o ese Companion que es, sin lugar a dudas, la creación más insigne de KAWS.

Es Companion el que protagoniza KAWS:HOLIDAY. Y también es Companion el que coronó en forma de gigantesco globo inflable el desfile de Acción de Gracias de Macy’s en 2012. La evolución es evidente: KAWS va conquistando espacios cada vez más grandes. Así que hay quien ya ha empezado a preguntarse: ¿Y lo próximo qué es? ¿Un Companion en la superficie lunar?
KAWS es adorado a partes iguales tanto por el mundo del arte como por el mundo de la moda. Y, mientras tanto, él sigue marcándose locuras como hacer flotar una escultura colosal sobre las aguas de Hong Kong.




