Todo es una mierda (menos el estilo de los 90)

La serie de Netflix Todo es una mierda se ha destapado como una de las sorpresas de la temporada seriófila. Los problemas de los adolescentes de cualquier época perfectamente encajados en un pequeño pueblo de Oregón en 1996. El primer minuto sirve como encuadre perfecto, hacky sacks, comecocos de papel que actúan como oráculos, camisas de cuadros, trolls y bmx. No hay duda, el estilismo de Todo es una mierda nos presenta los noventa. 

Luke O´Neil usa sus Reebok Shaq Attaq como auténtica zapatilla todoterreno, justo como cualquier adolescente que pudiera tener unas Pump en la época. A Boring, el pequeño pueblo de Oregón donde se desarrolla la acción, las zapatillas debían llegar con algo de retraso, porque la serie está ambientada en 1996, cuatro años después del lanzamiento de la Shaq Attaq. Boring, además de un nombre perfecto, es una localidad real situada a 40 minutos de la sede central de Nike por lo que llevar Reebok, el archirrival de Nike en la época, parecía toda una declaración de principios.

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La chaqueta Nike de Luke aparece en las pantallas justo cuando vivimos un revival del chándal multicolor. Dos tipos de mochilas se cruzan en el instituto, las Jansport y las que llevan enganches para el skate (monopatín, por usar el término de la época). Tyler, el rizado acompañante de Luke, lleva chanclas con calcetines blancos, estilismo nerd perfecto para alguien cuya primera conversación trata sobre Star Wars. En la banda sonora suenan otros nerds declarados como Weezer o Nada Surf (su himno, Popular, era todo un alegato contra las cheerleaders y los reyes de la fiesta).

En los pasillos del Instituto Boring se cruzan zapatillas de skate con atemporales Converse Chuck Taylor, igualmente válidas para grunges o nerds. También llevaba Chucks Kevin Smith en Mall Rats, una película cuyo poster cuelga de las paredes de Luke. Emaline, con un look claramente inspirado en Gwen Stefani, se rodea de zapatillas adidas. El que pocos esperaban ver como un referente en cuanto a estilo es al director del Instituto Boring, pero las Dad Shoes se han convertido en imprescindibles en el mundo de la moda.

Referencias a Dennis Rodman, Oasis, Gatorade, Tori Amos y una pequeña venganza contra Blockbuster, que en el año 2000 rechazó la idea de una, por aquel entonces, pequeña compañía llamada Netflix. Los estilos que vimos en los noventa vuelven a las pantallas, a las calles y a nuestros armarios.