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CINCO ARTISTAS QUE AMPLÍAN EL HORIZONTE DE LA MÚSICA DE RAÍCES

La música de raíces ya no es lo que era, sino algo mucho mejor. Un buen puñado de artistas alrededor del mundo están demostrando que no existe una música étnica, sino muchas músicas étnicas dispuestas a mezclarse con métodos de producción actuales con tal de reprogramar los sonidos del futuro. Aprovechamos que esta tarde presentamos en nuestra tienda de Barcelona la nueva colección de Napapijri junto al colectivo Voodoo Club, impulsado por Wekaforé Jibril, uno de los integrantes de Egosex, para hablar de cinco propuestas musicales que no deberíais perder de vista.

No es que hace un tiempo las cosas fueran más sencillas. Es, simple y llanamente, que las cosas eran más erróneas. Y, si no lo eran, se percibían más erróneas debido a que nuestra visión del mundo era mucho más estrecha, parcial y equívoca. Hace unas décadas, lo de ‘música de raíces’ solo se utilizaba para referirse a las raíces norteamericanas, al folk primigenio, el country redneck y el rock surgido de los swamps sureños. Hace unas décadas también, ‘música étnica’ era algo totalmente circunscrito al continente africano, como si solo allá se hiciera este tipo de música, como si allá solo se hiciera este tipo de música (que no es lo mismo), y como si allá vivieran anclados en una visión artística atávica.

Ambos discursos, como muchos otros, se agotaron con la llegada de Internet. La red de redes demostró que la música de raíces podía referirse a otras raíces, porque tan vibrantes eran las raíces de los pantanos de Louisiana como la de las montañas rocosas del Himalaya. También demostró que la música étnica sí que tenía algo de atávico, pero que reducirlo a África era condenar al continente a un pasado del que ya hacía tiempo que se había liberado: en África se hace música más moderna que en Barcelona. Y, por lo tanto, lo de étnico queda como alternativa a folk, a la vez que folk ya no es solo americano sino que se refiere a cualquier tipo de folklore que festeje el pasado musical de una región.

La orografía del mapa musical mundial ha cambiado de forma dramática, y un movimiento de placas tectónicas de este calibre bien merecía una nueva terminología para referirse a los nuevos continentes surgidos. Así que mejor olvidemos el cliché étnico buenista y abramos la mente a nuevas posibilidades. Algunas posibilidades, por ejemplo, como la celebración del tribal del futuro que en Sivasdescalzo hemos desarrollado para la nueva colección de Napapijri junto a Alicia Padrón, que culminará con el evento de hoy en nuestra tienda de Barcelona. Otras posibilidades tan ejemplares como los cinco artistas que os presentamos a continuación y que se están dedicando a ampliar el horizonte de raíces.

EGOSEX. Trance Jungle Blues. Así es como el trío Egosex define su propia música. ¿Música de baile con un poderoso componente de alma ancestral africana surgido del subsuelo de… Barcelona? Claro que sí. Será que vivimos en un mundo globalizado. Y será que el carisma de su lider, Wekaforé Jibril (que estará pinchando hoy), puede permitirse sonar como quiera y donde quiera.

KOKOKO! Si Egosex son una aproximación cool a la herencia negra, lo de Kokoko! corre por otros derroteros. El combo congoleño también aproxima la tradición africana a la música de baile, pero lo hacen recurriendo a instrumentos que crean ellos mismos a partir de basura que encuentran por la calle. Tan poderosos en su capacidad para hacerte bailar como para hacer reflexionar.

DEENA ABDELWAHED. Esta tunecina se dedica a derribar muros. Para empezar, hace tiempo que se alejó del jazz de sus inicios para acercar las sonidos árabes tradicionales a la música electrónica del futuro. Y, para continuar, su palabra es puro activismo queer en un panorama en el que lo queer sufre de una especial estigmatización. El mundo cambia gracias a personas como Deena.

DENGUE DENGUE DENGUE! Felipe Salmón y Rafael Pereira son DJs pero también producen su propia música e incluso se dedican al diseño gráfico. Ahora bien, lo interesante de su dupla bajo el nombre de Dengue Dengue Dengue! es precisamente que demuestran que lo étnico también puede ser rupturista y que no tiene por qué limitarse a un único territorio. ¿Por qué no mezclar lo latino y lo africano para darle la vuelta a la música electrónica tradicional?

NICOLA CRUZ. El último disco de Nicola Cruz hasta la fecha se titula Siku, que no es otra cosa que una flauta típicamente andina. Lo suyo, sin embargo, es y siempre ha sido la percusión. Será por eso que se ha labrado un nombre propio en el panorama mundial como artista capaz de hacer música electrónica sin (casi) electrónica, sino a partir de una tradición andina de fascinantes sonidos conducidos por una orgánica visión de la percusión.