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DESCUBRE EL TALENTO DE REESE COOPER

En apenas un par de años Reese Cooper ha conseguido que se hable de sus colecciones y de sus prendas por algo más que por la pléyade de celebridades que las han adoptado. Lejos del brillo y de una necesidad de éxito inmediata, Reese Cooper se convertía con apenas 20 años en un ejemplo de ética de trabajo con una producción cuidada y sin estridencias.

Reese Cooper aprovecha la ola de energía que destila la industria de la moda estadounidense pero también sabe sacar partido de una cultura británica en la que desarrolló su adolescencia. Consciente de un mundo en el que las referencias estéticas viajan tan rápido como Instagram, Reese Cooper trata de alejarse de la actualidad más reciente para atrapar el espíritu del momento. Sus colecciones funcionan como narrativas que poco tienen que ver con el lujo habitual; sus prendas se relacionan con una herencia americana deudora de la ropa de trabajo y la actividad de las grandes ciudades.

Su estilo tiene algo de reinterpretación de lo americano aunque su mirada sea descaradamente global. Diseñado y fabricado en Los Angeles, Reese Cooper consigue controlar hasta el más mínimo detalle de la producción, aunque eso suponga colocar la sede de la empresa junto a la fábrica en la que se desarrollan sus productos.

Como parte de una herencia americana, los artículos de Reese Cooper son rudos y desnudos, pero cuidados con esmero. Cada pequeño parche puede significar horas de búsqueda en tiendas vintage y miles de kilómetros. Denim tratado, lana italiana, french terry o prendas de trabajo elevadas gracias a la artesanía y una producción consciente.

Colecciones que sirven como base para construir una narrativa en la que la soledad y los paisajes toman relevancia.