El resultado; miles de mujeres se acercaron a la actividad física, justo en el momento en el que Nike comienza a crecer. En lo setenta era rebeldía y en los ochenta aun se luchaba por la plena aceptación legal, habría que esperar décadas para que la visibilidad de las grandes estrellas del deporte se convirtiera en algo habitual. En los noventa la mujer pasa de un participación activa a convertirse en verdadera protagonista.
Mientras Jordan Brand se establecía como marca independiente, Nike lanzaba la primera zapatilla con el nombre de una jugadora, Sheryl Swoopes. Diseñada por otra mujer, Marni Gerber, fue el inicio de una saga que tenía mucho de la mujer que le daba nombre; no se trataba de crear una versión femenina de un modelo masculino sino de solucionar las distintas necesidades de la mejor jugadora de baloncesto del momento. Dawn Staley, Cynthia Cooper o Lisa Leslie se unían poco después al selecto grupo de deportistas con zapatilla propia. Poco después Jordan Brand, aun con un pequeño catálogo de productos, lanzaba por primera vez un modelo de baloncesto exclusivamente diseñado para mujeres, iniciando una relación que acaba de cumplir veinte años.
Las nuevas generaciones han crecido admirando a Jordan tanto como a aquellas precursoras del deporte femenino y han sabido relacionarlas con distintas influencias de su background personal. Deudoras tanto del estilo de juego de Michael como del efecto que provocó fuera de las pistas, estas mujeres consiguen que el legado de Jordan evolucione hasta convertirlo en algo completamente nuevo.
En 2010 Vashtie fue la primera mujer en colaborar con Jordan Brand, iniciando un camino de ediciones especiales que pasa por reinterpretaciones para mujeres diseñadas por mujeres y personalizaciones inspiradas en Maya Moore, la heredera de Michael en la cancha. Deportistas que llegan desde otros deportes (Kori Carter), pero también artistas como Tonia Calderon, Billie Eilish o estilistas como Aleali May que han crecido alrededor de una cultura en la que Jordan era un punto de unión, pero también el primer paso de una evolución que mezclaba su historia con el talento propio.
Dos décadas después de su primera zapatilla femenina, Jordan sabe que su futuro se escribe también con nombres de mujer.


