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ETIENNE BOUET Y MATHIEU CLAUDON ENTRELAZAN ARQUITECTURA Y SKATE

Mathieu Claudon se ha especializado en fotografiar espacios de arquitectura sublime que, más tarde, Etienne Bouet transforma usando la pintura como herramienta. El resultado es una serie de cuadros que, bajo el nombre de Unconcrete Artists, está trenzando arquitectura y skate de forma elocuente.

La cultura del skateboard se ha convertido en moneda de cambio común en el arte contemporáneo. Al fin y al cabo, a medida que el street art se iba afianzando como el canon moderno, resultaba inevitable que muchos de los artistas que se habían formado en las calles del mundo entero llevaran este imaginario hacia las paredes de las galerías y los museos. Y, de esta forma, grandes nombres como Haroshi , Raphaël Zarka, Ed Templeton, Cleon Peterson o Shepard Fairey han contribuido a que la cultura del skate alimentara el universo visual del arte moderno de la misma forma que la literatura, por ejemplo, alimentó la pintura de siglos pasados.

Paralelamente a esta ascensión del skate hay que considerar otra ascensión que viene un poco de más lejos: en el último siglo, sobre todo, la arquitectura ha dejado de ser mayormente una artesanía funcional para llevar hasta la calle algo que siempre había estado reservado para las clases nobiliarias y la casta religiosa. En siglos pasados, solo los palacios y las catedrales se beneficiaban de la vertiente artística de la arquitectura, pero en los últimos tiempos todo un conjunto de arquitectos se han preocupado de sublimar este arte y llevarlo más allá de lo funcional a una esfera casi divina. ¿Qué hay más parecido que jugar a ser Dios que organizar el espacio en el que se mueven los humanos?

Dicho todo esto, ¿qué ocurre si juntamos la cultura skate de los artistas mencionados más arriba con el espíritu de arquitectos modernos del calibre de Finn Juhl, Le Corbusier o la Bauhaus? Pues ocurre que hemos estado dando un buen circunloquio para llegar hasta donde nos interesa: la obra conjunta de Etienne Bouet y Mathieu Claudon. Su proceso de trabajo arranca en las sublimes fotografías en blanco y negro con las que Claudon inmortaliza espacios arquitectónicos de una pureza trascendental atravesados por figuras de skaters al vuelo. A partir de estas instantáneas, Bouet pinta los espacios con grandes zonas de color, borra tramos y los reduce a un juego de líneas que reencuadran la escena para otorgarles un nuevo sentido.

El resultado de este trabajo conjunto lleva un buen tiempo llamando la atención de la escena de arte contemporáneo bajo el nombre de Unconcrete Architects. El juego de palabras entre concrete (hormigón), inconcreto y arquitecto deja bien clara la intención de Etienne Bouet y Mathieu Claudon: cuando entrelazan sus respectivos espíritus creativos, lo hacen para honrar la arquitectura y el skate en su acepción más artística. ¿O es que no han dicho siempre los skaters que patinar a través del espacio lo transforma en algo totalmente diferente? Pues estamos hablando de lo mismo, pero dentro de un marco y colgado de una pared.