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GORDOPELOTA, PINTANDO EL FÚTBOL VERDADERO

El fútbol es mucho más que un deporte: es una cultura que une a todo un conjunto de aficionados en la práctica de diversos ritos sagrados. Eso, el fútbol como cultura (sobre todo como cultura argentina) y no tanto como deporte, es el alimento de las pinturas de Gordopelota. Y también es la excusa perfecta para charlar con Martín Kazanietz.

El fútbol no es ese deporte que enfrenta a dos equipos que intentan a toda costa meter una pelota en la portería ajena. Bueno, vale, sí, el fútbol es eso, pero solo si atendemos a su acepción más literal. Porque lo cierto es que, más que un deporte, el fútbol es una cultura. Y, como tal, es una especie de cemento que reúne a personas en torno a todo un conjunto de rituales comunes que cambian bien poco de país en país. Está el rito de asistencia al campo con el resto de aficionados. Y está también ese otro rito que implica cervezas que entrechocan, cigarrillos a medias y cuerpos que poco tienen que ver con los atléticos deportistas del campo de juego.

Ese es el fútbol real. Y es es precisamente el fútbol que Martín Kazanietz plasma en su obra. Sus pinturas están repletas de cuerpos redonditos como las pelotas de fútbol embutidos en camisetas deportivas. Son cuerpos comúnmente varados en esa parte del rito que es menos activa y que implica una suerte de calma amistosa compartida. La dulce bajuna que sigue a la euforia del campo de juego. Su imaginario es, sin lugar a dudas, la cara del fútbol que une a los fans de este deporte.

No en vano, los personajes que pueblan sus pinturas ya son popularmente conocidos como ‘gordopelotas’ en referencia al nombre artístico de Kazanietz: Gordopelota. Pocas veces un apodo resulta tan elocuente a la hora de anticipar la obra de un artista como ocurre en el caso de este argentino poseedor de un universo que podría poner en jaque el culto al cuerpo y empoderar el discurso de la body positivity. Si esa fuera su intención. Así que, de esto y mucho más, vamos a hablar con Martín Kazanietz.

En serio, ¿qué tiene el romance entre Argentina y el fútbol que no parece agotarse nunca?

Más que un romance, yo diría que es una relación complicada. Pero la respuesta más específica es que el fútbol es un gran espacio en el que los argentinos construimos identidad.

¿Alguna vez intentaste dedicarte al fútbol de forma profesional o siempre preferiste quedarte en las gradas?

Nunca intenté hacerlo de manera profesional. De hecho, dejé de jugar en mi club desde muy chico. Tampoco fui mucho a la cancha, así que, más que en las gradas, me quedé jugando con mis amigos y viendo el fútbol desde la tele.

¿Cuál fue el momento en el que sentiste la llamada artística y decidiste que querías dedicarte a la pintura?

Fue alrededor de los 27 años, después de varios años pintando graffiti. Tuve una experiencia medio rara e intensa con MDMA, en la que pensé que me moría. Y tuve como una especie de despertar en el que me dieron ganas de dibujar y pintar.

Sea como sea, el fútbol siempre ha estado ligado a la delgadez. ¿Por qué elegiste un nombre artístico como Gordopelota?

Me dicen Gordo o Gordito desde antes de pintar. Y Gordopelota me decía una compañera de laburo. Elegí firmar así antes de pintar cosas relacionadas al fútbol.

En un momento como el actual, tan obsesionado con la ‘body positivity’, ¿hay algo de reivindicación en el hecho de que tu obra esté poblada de personas gordas en un entorno futbolístico?

Lo de pintar personajes exagerando volúmenes es algo que traigo del graffiti. Ahí es muy común bocetar letras con volúmenes exagerados. Simplemente, porque hay ciertas curvas que disfruto dibujar y rellenar. Es algo más formal que conceptual. Después, si lo piensas desde lo conceptual, puede haber algo de ‘correrse’ el estereotipo de deportista de elite.

Lo que sí que está claro es que, más allá de las personas gordas y el fútbol, en cada una de tus obras va un pedacito de la vida y la calle de Argentina. ¿Es esta intención costumbrista algo intencionado?

Costumbrismo me parece un termino peyorativo, aunque no lo sea. Sí creo que me gusta anclar ciertas situaciones a un espacio / tiempo específico. Y, para eso, hay ciertos elementos que ayudan: tal marca, tal camiseta, tal cancha, tal actitud, etc.

Precisamente debido a los cuerpos rotundos, ¿es la tuya una obra que se disfruta (e impacta) más en gran formato?

Como buen tibio que soy, me gustan más los formatos medianos. Ni gigantes, ni mínimos.

También impacta mucho en la calle y, de hecho, has hecho mucho street art. ¿Crees que, en la calle, tus pinturas adquieren un nuevo significado?

Más que el significado, me gusta más el ‘sentido’, que siempre se termina de construir en su contexto y con su público. Tanto en la calle, como en una galería o en Instagram.

¿No te tienta ese mundo de la moda que a siempre está dispuesto a reclutar a artistas como tú?

Ya hice algunas camisetas. Me gusta porque, cuando trabajaba de diseñador, era algo que me hubiera gustado hacer pero nunca me ofrecieron la posibilidad.

Hablando de moda, ¿cuál es tu prenda fetiche, esa en la que primero piensas al abrir el armario y a partir de la que construyes tu look cada día?

El pantalón de jogging de algodón y las camperitas deportivas.