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GROTESK, POR SUS ESCULTURAS LE CONOCERÁS

Las esculturas de Grotesk se han convertido en uno de los hypes más estimulantes de la temporada. Y no es para menos, ya que algunas de ellas (como las inspiradas en algunas de las más recientes colecciones de Ralph Lauren), son pura carne de coleccionismo toy. Pero, cuidado, porque Grotesk hace mucho que está entre nosotros. Y, antes, ya hemos vivido algún que otro hype junto a él.

Últimamente, es probable que muchos nuevos fans hayan llegado hasta la obra de Grotesk gracias al hype que están viviendo las –híper reconocibles– esculturas de silicona que ha realizado con personajes de inspiración cartoon con formas cúbicas que llevan el minimalismo hacia cierto sentido del humor achaparrado. Lo interesante es que este estilo tan único lo ha aplicado al mundo de la moda y, de repente, sus toys se han visto engalanados con las últimas colecciones de Ralph Lauren (especialmente, las ya icónicas Stadium 1992 y Snow Beach).

Pero, ojo, porque puede que este sea el último y más novedoso hype de Grotesk, pero lo cierto es que este artista lleva a sus espaldas el bagaje de una carrera de más de diez años. Y lo cierto es que ya hemos vivido varios hypes a su lado. Así que empecemos por el principio y recordemos que, por mucho que su arte se considere quintaesencialmente neoyorquino, lo cierto es que Kimou Meyer proviene de Europa. De Ginebra (Suiza), para ser más exactos. Fue en Bruselas (Bélgica), sin embargo, donde un profesor de su carrera quedó tan fascinado con su aproximación a la dirección de arte que lo contrató para su estudio de Nueva York. Obviamente, en el mencionado estudio no duró más de dos años antes de caer en su primera gran marca: Ecko Unltd. Y de ahí saltó a colaboraciones con otras firmas de la talla de Alife, Stüssy, Uniqlo o Nike.

Una verdadera ascensión meteórica que le sirvió para poner los pies en la tierra con varios proyectos propios: la agencia creativa Doubleday and Cartwright, el e-zine Victory Journal (especializado en contenidos que mezclan cultura y deportes, sus dos grandes obsesiones) y la marca de ropa NoMas. Ahora bien, el proyecto que mayores alegrías le sigue aportando a Kimou Meyer es su aventura como ilustrador y artista bajo el nombre de Grotesk. Nombre que, por cierto, escogió en homenaje a la fuente Neue Haas Grotesk. Ya sabes: los artistas del siglo XXI y su maravillosa obsesión con la tipografía.

Ha sido con este alias con el que ha ido construyendo un imaginario propio que podría definirse como una especie de punto intermedio entre las siluetas pop de Parra y las formas más tradicionales de Miroslav Sasek. Todo ello unido por el hilo de plata de la cultura street. Aunque, cada vez más, recurrir a referencias externas para hablar de Grotesk resulta más innecesario e imposible, ya que Kimou Meyer ha conseguido definir un estilo propio original e intransferible. Plenamente reconocible. Y, sobre todo, eternamente mutante. Tan mutante como para admitir colaboraciones como la de Ralph Lauren y ser capaz de integrarla en su propio universo sin que la marca engulla su creatividad. Así que, ahora que ya hemos pasado el subidón de las esculturas de Grotesk, es necesario preguntar: ¿cuál será el próximo hype?