Lo que empezó como un proyecto sin pretensiones entre amigos ha acabado convirtiéndose en una nueva y potente plataforma de arte que ha logrado presentar una exposición en la Milk Gallery de Nueva York, además de trabajar con marcas como The North Face o Maison Margiela. Y es que todo lo que toca el influencer por excelencia Luka Sabbat se convierte en oro. Es por eso que su proyecto Hot Mess, lanzado junto a su amigo Noah Dillon, está causando tanto revuelo en la calle como en las altas esferas del arte. ¿Su objetivo? Mostrar las nuevas ideas y conceptos que pueden aportar los jóvenes artistas que hoy en día no se ven representados en las industrias creativas.
Luka Sabbat y Hot Mess
El concepto de la plataforma Hot Mess como tal era prácticamente inexistente. Todo comenzó una tarde hace un par de años cuando Luka Sabbat le envió un mensaje por Twitter a un chaval de un pueblo de Colorado (Estados Unidos) llamado Noah Dillon. Noah era un fotógrafo amateur que se dedicaba a retratar la vida en los suburbios. El background de Luka, que creció en París con su madre –estilista para John Galliano y Dior– no podía alejarse más del suyo. Luka le comentó que podrían trabajar juntos en un futuro, aunque aún no sabía aún muy bien de qué manera.
Después de conocerse por primera vez en Los Angeles, tuvieron la idea de viajar juntos por varias ciudades para poder conocerse mejor y de alguna forma alimentar su creatividad. Noah necesitaba salir de Colorado y Luka quería involucrarse en algo que no tuviera que ver con su imagen, sino con su creatividad y talento. Pasaron por Nueva York y París haciendo fotos de todo aquello que se encontraban por el camino, retratando a jóvenes desconocidos, sin planear nada, haciendo shootings de tres días seguidos. Poco tiempo después la Milk Gallery se puso en contacto con ellos y les comisionó una exposición: presentaron 250 obras multimedia que habían recopilado en los dos últimos años. Por primera vez sus esfuerzos darían fruto y en honor a sus métodos improvisados decidieron llamar a la expo Hot Mess, que acabaría siendo el nombre de la plataforma.
De ahí emprendieron nuevos proyectos; crearon una exquisita editorial para Maison Margiela que jugaba con el concepto de las visitas al doctor, con las que Noah ha tenido bastante experiencia, por su largo historial médico. También desarrollan otros proyectos menos serios, como cuando crearon anuncios falsos para marcas como Celine que pusieron en vallas publicitarias en medio de la nada, o en el Art Basel de Miami donde crearon obras con billetes de cien dólares enmarcados que luego vendían a un dólar o a treinta mil, dependiendo de si eras un chico joven de la calle o un coleccionista de arte.
Así es Hot Mess, es una plataforma que no se toma demasiado en serio. Satirizar y parodiar a las altas esferas del arte, de las que reciben tanta estima, a la vez que usan el poder que tienen, gracias a la gran influencia de Luka, para innovar y crear arte que rompe con lo establecido, mostrando qué puede aportar de nuevo la generación z.