John Edward ‘Jack’ Purcell fue un jugador de bádminton canadiense con bastante éxito en el circuito amateur en el periodo de entreguerras. El deporte amateur era considerado como una actividad para caballeros, mientras que la versión profesional quedaba asociada a pequeños circuitos en los que la tradición y la elegancia perdían peso frente a la espectacularidad. Dos mundos separados, uno respetado para amateurs y otro, visto casi como un circo, para profesionales. La barrera entre el deporte amateur y el profesional era muy rígida; cualquier compensación económica relacionada con una actividad física podía suponer una inhabilitación para competir en torneos amateurs, los más prestigiosos.
JACK PURCELL, EL HOMBRE DE LA SONRISA

Hay nombres que se convierten en marcas, pasando por encima de las biografías de los propios protagonistas. Es el caso de Levi Strauss, un comerciante que perdió el apellido cuando comenzó a producir vaqueros, caso opuesto a lo vivido por Marquis Mills Converse, un nombre olvidado tras su marca de zapatillas. Precisamente uno de los modelos de Converse es otro ejemplo de producto que termina fagocitando la vida de su creador.
Se prohibía la participación en competiciones amateurs a profesores de educación física, deportistas que hubieran ganado dinero en otros deportes (como el caso del olímpico Jim Thorpe) o atletas que tuvieran un vínculo demasiado cercano con las marcas. Jack Purcell fue uno de los sancionados, aunque su caso era aún más curioso: ganó dinero escribiendo una columna sobre bádminton en un periódico canadiense.

Obligado a convertirse en profesional, Jack Purcell vio el camino libre para asociarse a marcas. Anunció Bromo-Sletzer, una marca de analgésicos, pero sobre todo aceptó la proposición de poner su nombre a unas zapatillas. En origen, BF Goodrich fabricaba neumáticos, aunque pronto vio que podía usar su experiencia para fabricar zapatillas con suela vulcanizadas. El resultado final creado a partir de las indicaciones de Jack Purcell, era muy transpirable, con buena amortiguación (para 1935) y sobre todo se caracterizaba por una puntera que parecía sonreír, su verdadera señal de identidad.
Aunque tuvo cierto éxito como zapatilla de bádminton, pronto pasó a utilizarse en torneos de tenis. La fama de Jack Purcell le llevó a entrenar a estrellas de Hollywood que adoptaron su zapatilla como una muestra de estilo dentro y fuera de las pistas. y de ahí su explosión llegó cuando se convirtió en un clásico lejos de las pistas en los pies de George Harrison, Woody Allen, James Dean o Steve McQueen. En los setenta, BF Goodrich decidió centrarse en los neumáticos y vendió su sección de calzado a Converse, que no dudó en recuperar la Jack Purcell original.
Desde entonces ha sabido mantenerse como una silueta básica que puede ser reinterpretada por nombres tan diferentes como Margiela, A$AP NAST, TakahiroMiyashitaTheSoloist o Mo´Wax. Extraños modos de honrar el legado de un casi desconocido jugador de bádminton que ha pasado a la historia por una sonrisa.


