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JARNO KETTUNEN, ILUSTRAR LA MODA EN VIVO Y EN DIRECTO

Ilustración de moda en vivo. Y también en directo. Eso es a lo que Jarno Kettunen ha dedicado su carrera: a sacar sus pinceles del estudio para llevarlos hasta el backstage de los desfiles de moda más interesantes. Hablamos con él para que nos explique que la ilustración puede servir para capturar el momento de una forma mucho más sensorial y emocional que la fotografía.

Estamos tan acostumbrados a que una disciplina artística sea tal y como tiene que ser que, en cuanto se desborda más allá de sus propios límites (autoimpuestos o impuestos por ese anquilosamiento que solo el paso de las décadas sabe otorgar a las Bellas Artes), es inevitable que nos sorprendamos. A día de hoy, por ejemplo, hay una especie de sentido común que dicta que la fotografía se especializa en capturar el instante pluscuamperfecto mientras que las artes plásticas son una recreación del momento que al requerir mucho más tiempo para ser realizada evocan una realidad mucho más amplia, abstracta e irreal. Muchos son los que pueden pensar que, teniendo la fotografía, ¿para qué queremos una corriente pictórica como el hiperrealismo?

Pero otros mundos (artísticos) son posibles, y Jarno Kettunen lo sabe. Este finlandés nacido en 1980 debutó como ilustrador de moda en un lugar tan privilegiado como París. Pero lo interesante es que no se limitó a encerrarse en su estudio para realizar ilustraciones churriguerescas, inspiradoras y/o preciosistas que sirvieran para llenar páginas y más páginas de la publicidad de las marcas más punteras. Ni mucho menos. ¿Para qué querría mudarse de Finlandia a París para quedarse encerrado en su estudio? Jarno quería estar en el backstage de los desfiles y capturar lo que allá ocurre con un estilo que nada tiene de hiperrealista, sino que es algo así como un fogonazo sensorial capaz de sintetizar no solo un momento, sino también una emoción.

A día de hoy, Kettunen se ha labrado una carrera como pionero de la restauración de la ilustración de moda en vivo. Porque, antes de que los fotógrafos más trendy atiborraran los backstages de los desfiles, ¿quién crees que se dedicaba a capturar lo que allá ocurría? Los ilustradores, claro. Será por eso que Jarno ha acabo trabajando para clientes como Jean Paul Gaultier, Dior Homme o Diane von Furstenberg. Será por eso que es capaz de alternar una serie de coloridos retratos para Nylon Guys con un delicadísimo trabajo capturando el movimiento de los bailarines del Royal Ballet de Flandes. Y será por eso, al fin y al cabo, por lo que Jarno Kettunen es una personalidad con la que apetece hablar para que te quite de encima cualquier tipo de preconcepción que puedas tener sobre la ilustración de moda.

¿Recuerdas cuándo fue la primera vez que pensaste en hacerte una carrera en la ilustración de moda?

Mientras estudiaba, mis profesores me aconsejaron que mis figuras podían tener interés en la moda y me ayudaron a conseguir una reunión en la casa Rochas en París para que les enseñara mi trabajo. La gente que conocí allá se mostró muy interesada en mi aproximación a la ilustración, y me animaron a que siguieran practicando para aprender más sobre moda. A mí aquello también me impresionó mucho, así que esa fue la primera vez en la que pensé en serio en la posibilidad de hacerme una carrera en este campo. No me considero un ilustrador de moda en su acepción tradicional, ya que mi aproximación es más excéntrica y está fuertemente influenciada por Bellas Artes como el Neo Expresionismo. Mi trabajo también tiene cierto aspecto performativo, ya que siempre ilustro frente al público.

¿Y entonces cuándo fue el momento exacto en el que te diste cuenta de que habías conseguido labrarte una carrera en la ilustración de moda?

Wow, ¡esta es una pregunta difícil! Claro que ha vivido muchos momentos bonitos y privilegiados trabajando para las mejores casas de moda, revistas y diseñadores. Pero también he participado en otros proyectos de arte y diseño, y nunca he dado por garantizado ni mi trabajo ni mis logros. Agradezco mucho los encargos y las oportunidades de colaboración que me han ido saliendo al paso, pero nunca me asentaré. Siempre estoy mirando hacia el futuro, buscando el próximo proyecto. Decir que la ilustración de moda es una carrera en sí misma suena como si las cosas vinieran dadas de forma fácil y automática, y no es así. Al menos, no es así para mí. He descubierto que en este mundo necesitas probarte a ti mismo cada vez y, si tu trabajo gusta hoy, puede que no guste mañana. Es un movimiento de flujo. Lo que me hace feliz, sin embargo, es que el hecho de no haberme dado por vencido en los momentos duros, mantenerme consistente y honesto con mi estilo, y no dejarme llevar por las tendencias o por lo que hace el resto de la gente empieza a dar sus resultados. Como cuando alguien con quien ya he trabajado vuelve a llamarme o confía en mí con producciones más grandes y de nivel más elevado.

Tu carrera arrancó en París… ¿Fue difícil empezar en una ciudad tan repleta de profesionales ávidos de moda?

Sorprendentemente, ¡no fue nada difícil! Desde el principio, mi objetivo fue apuntar hacia la cima y, de hecho, no tardé en formar parte de proyectos grandes. No supuso demasiado estrés o esfuerzo. Todo fue bastante placentero y acogedor. Yo era joven, abierto de mente y muy enfocado en hacerlo lo mejor que pudiera. Mi éxito y reconocimiento inicial me ayudaron a construir una gran red de contactos y a abrirme muchas puertas. Pero el verdadero reto es seguir evolucionado y manteniéndome relevante. Nos encontramos ante una escena global con demasiadas oportunidades, pero también con mucha competición y ruido. Por ejemplo, a mediados de los 2000 empecé a ilustrar modelos en directo en los shows de moda, pero ahora parece que todo el mundo tiene un cuaderno de bocetos y una cuenta popular de Instagram. Lo que me hace seguir adelante es la confianza en mi visión, experiencia y organización. No llego a los sitios solo con un boli y un cuaderno de bocetos, sino preparado para hacer piezas de arte de moda finalizadas en el momento, adecuados tanto para museos y galerías como para una aplicación editorial o comercial. A veces, dibujar modelos en los desfiles incluso se convierte en una performance artística que ayuda a dinamizar la creatividad del evento a la vez que conecta con el público.

¿Hay alguna ciudad ahora mismo en la que te gustaría pasar más tiempo para capturar su escena de la moda?

Adoro ilustrar la energía de los desfiles. Pero, en vez de ciudades específicas, estoy muy interesado en seguir el trabajo de ciertas casas y diseñadores, mostrar dónde enseñan y hacen sus producciones. Cuando recientemente me invitaron a dibujar en directo en Alemania en el desfile de la compañía s.Oliver en sus oficinas centrales en Rottendorf, por ejemplo, fui capaz de hacer un tour por su campus e interactuar con otros equipos de creatividad y marketing, sintiéndome parte del grupo. Pasar algunos días en el mismo lugar que ellos me sirvió para empaparme de una cultura a la que, de otra forma, tendría difícil acceso. Estos proyectos pueden conducir a resultados maravillosos como la selección de las ilustraciones originales para s.Oliver, de las que tres se convirtieron este verano en camisetas de la colección especial S.OLIVER X JARNO.

Capturar la esencia del momento también es una obsesión para muchos fotógrafos. ¿Crees que tu arte tiene algo en común con la fotografía?

Sí, claro. Creo que mi ilustración en vivo son como instantáneas debido a la velocidad con la que trabajo y a cómo miro las cosas. A diferencia de los fotógrafos, sin embargo, en mis ilustraciones soy capaz de editar al instante y de enfocarme en la esencia, obviando cosas que son menos importantes y que distraen. Los backstages de los desfiles son especialmente caóticos, repletos de gente, equipamiento, objetos y elementos arquitectónicos que no necesariamente necesitan aparecer en la imagen que describa un nuevo look de moda.

Una cámara puede tomar una fotografía muy rápido. ¿Cómo lo haces para capturar el momento de forma veloz y que no se desvanezca?

Esto es posible gracias a mi entrenamiento a la hora de enfocarme realmente en la esencia de las cosas capturadas por mi ojo. Es un proceso dinámico en el que observo y capturo información valiosa sobre un momento o personalidad específicos. A diferencia de una foto que muestra un segundo congelado en un marco, mis dibujos captan todo un momento, una secuencia en el tiempo que de hecho puede durar varios segundos, minutos e incluso más todavía. Puede captar a una modelo desfilando pasarela abajo, luciendo una pose y volviendo al backstage. Puede ocurrir que aparte dibujos sin terminar y que vuelva a ellos en un momento más conveniente, como cuando alguien empieza a posar pero necesita alejarse para volver más tarde. En este caso, empiezo una nueva ilustración y vuelvo a la antigua en cuanto ese momento vuelve a aparecer.

¿Hay algún momento que se desvaneciera sin que pudieras capturarlo y que siga persiguiéndote a día de hoy?

Hace muchos años, me dieron permiso para dibujar en un desfile de Dries Van Noten en París. Pero el mensaje no me llegó a tiempo: el que entonces era mi agente me llamó desde el backstage para preguntarme dónde estaba, y resulta que yo ni estaba en la ciudad. Espero volver a tener esta oportunidad, porque ¡realmente adoro el trabajo de Dries!

¿Cuál es tu principal obsesión cuando tienes una página en blanco delante y percibes un momento cerca que necesita ser capturado?

Dibujar lo que veo consiste en un proceso dinámico de mirar, marcar y cambiar entre diferentes técnicas y colores. Paro cuando siento que la ilustración ya tiene suficiente energía.

El backstage de un desfile es, de hecho, un sitio reservado para los fotógrafos. ¿Cómo conseguiste ganarte un sitio allá?

Supongo que por el mismo motivo por el que conseguí entrar en el mundo de la ilustración de moda en un primer momento. Siempre he tenido una aproximación artística a mis proyectos de ilustración y diseño, y siempre me ha fascinado también la larga relación de arte y moda. Observando el trabajo de grandes maestros de la ilustración de moda como Iribe, Erté, Gruau, Antonio y Viramontes, veo una energía que se puede capturar trabajando el momento en vivo, estando presente en la escena como artista. Cuando yo empezaba, parecía que los desfiles solo era documentados por fotógrafos, mientras que los ilustradores trabajaban desde su estudio a partir de la imaginación o de fotos tomadas por otra persona. Sentí que era el momento adecuado para reintroducir una visión artística y contemporánea en la ilustración de moda en vivo, y agradezco mucho que esa visión haya sido bien recibida hasta este momento. Es realmente interesante pensar que la fotografía asume el rol documental mientras que la ilustración puede ser creativa e inspiradora: todo se basa en transmitir el ambiente, la actitud y la energía.

¿Hay alguna prenda que disfrutes particularmente a la hora de ilustrar?

Más que una única prenda, estoy muy interesado en la silueta al completo. Me gustan las prendas y los looks que acentúan o manipulan el cuerpo, que tienen un sentido de capas y que quedan bien a la hora de ser ilustrados. Por ejempo, si un look ya parece una ilustración en sí mismo porque tiene demasiados detalles, patrones, gráficos, parches y logos, prefiero dejar que lo capturen los fotógrafos. Me gusta ilustrar las calidades de diferentes materiales y volúmenes, y cómo caen en el cuerpo de quien los viste. También disfruto jugando con las proporciones y enfatizando accesorios como las gafas de sol, los bolsos de mano o los adornos para la cabeza.

¿Qué nos puedes explicar sobre tus próximos proyectos?

Por encima de todo, me gusta el arte en forma de dibujo, pintura e ilustración. Eso es de lo que trata mi obra. Continuamente trabajo en proyectos grandes y pequeños alrededor de todo el mundo, y aprecio cualquier oportunidad de colaboración.