El éxito de aquella primera zapatilla solo es comparable al revuelo creado. Sin embargo aquella explosión se diluyó con la Jordan II, un giro conceptual que solo puede ser comprendido desde la distancia. Nike contraatacó con Tinker Hatfield, un diseñador que le presentó un nuevo diseño, la Jordan III y sobre todo una nueva idea sobre la que debía desarrollarse el producto, el Jordan Manifesto, un plan que debía seguir la línea y que se apoyaba en lo que demostraba Michael dentro y fuera de la cancha.
JORDAN MANIFESTO, EL ORIGEN DE UNA MARCA
En abril de 1985 se lanzaba oficialmente la primera zapatilla de Jordan, ya era una rareza en el momento por llevar el nombre de un jugador, pero además era un atrevimiento usar el nombre de un jugador de primer año, un Rookie que aun no había demostrado nada.

“Michael Jordan me demuestra que la exuberancia juvenil, la diversión y el deseo no tienen por qué ser una afectación poco sofisticada”, dice Hatfield. “De la misma manera, el estilo, la clase y la madurez no necesitan ser distantes ni aburridos. ¡Vamos a ser cool y a divertirnos mientras tanto!”. Según su manifiesto, Michel Jordan es:
Con la Jordan III Tinker Hatfield proponía que Jordan tuviera una personalidad propia y lo demostró con una zapatilla que seguía los dictados de su manifiesto, con Michael Jordan en el centro. La Jordan III no tenía grandes logos, era un concepto revolucionario con tecnología de primer nivel que mezclaba un estilo urbano con el alto rendimiento. Así fue hasta su primera retirada en 1993.

Hasta ese momento pocos jugadores se habían atrevido a jugar con las zapatillas de Michael y principalmente se trataba de sus compañeros. Con Michael retirado comenzaron a usar sus zapatillas muchos jugadores de primera línea; Penny Hardaway, Mitch Richmond, Latrell Sprewell, Harold Miner, P.J. Armstrong, Reggie Miller, Scottie Pippen, Hubbert Davis, Nick Anderson o Kendall Gill. Muchos de ellos con modelos personalizados.
Aquel Jordan Manifesto marcaba un recorrido propio que se mantenía incluso después de la retirada de Jordan, una vez que los jugadores adoptaban la marca como un símbolo propio. Pero no todos pensaban así, incluso en Nike. La suela de la Jordan X se diseñó como un curriculum que mostraba los logros de Michael en lo que parecía que sería su última zapatilla. Tinker Hatfield, en cambio, seguía apostando por Jordan como una marca que debía seguir viva más allá de la vida deportiva de Michael.
¿Debía ser la última zapatilla de Jordan? Las dudas se disiparon con dos palabras de Michael: “I’m back”. El regreso a las canchas sería el momento de convertir Jordan en algo mayor y lo hizo con la Jordan XI . El 1 de noviembre de 1997 se ponían a la venta los primeros artículos bajo la marca Jordan. Michael eligió personalmente a los primeros deportistas que debían encajar con el imaginario de Jordan; Ray Allen, Vin Baker, Eddie Jones, Derek Anderson, Michael Finley como equipo original en el baloncesto, que con el tiempo se amplió con jóvenes que habían crecido idolatrando a Michael como Kemba Walker, Russell Westbrook o Victor Oladipo. El equipo creció en un primer momento hacia otros deportes, el béisbol, fútbol americano, boxeo, atletismo, automovilismo, un equipo propio en motociclismo, apariciones en la música y el fútbol. Nuevos miembros de un Jordan Team que implicaban nuevos diseños, con zapatillas de entrenamiento, running y modelos específicos para mujer. Cuando Tinker Hatfield planteó a Jordan su manifiesto, una zapatilla con nombre de un jugador era una novedad. Cuando Jordan se retiró había dos decenas de jugadores NBA con zapatilla propia, aunque ninguna ha conseguido crear un legado a la altura de Jordan.



