Hace algunos años, el hashtag #blacklivesmatter llevó la lucha contra el racismo hacia el nuevo siglo, una época en la que parece que este tipo de batallas solo pueden (y deben) librarse en el espacio de lo virtual. Lejos del mundo real. Es lo que suele criticarse (y criticarnos): que se nos van las fuerzas protestando en Twitter… Y luego ya no nos queda energía para salir a las calles y protestar de verdad para que las cosas cambien. Enmarcado en este extraño panorama social, está claro que el mundo necesitaba un artista como JPEGMAFIA .
JPEGMAFIA: EL ÚNICO TROLL QUE EL MUNDO NECESITA

JPEGMAFIA lo tiene todo para convertirse en uno de los artistas que marquen a fuego el año 2020… Pero, ojo, porque lo interesante en su visión artística no es su hip-hop experimental, sino unas letras en las que usa el lenguaje de los trolls de internet para luchar contra el racismo.

Barrington Hendricks creció en Alabama y, obviamente, tuvo que lidiar con toneladas de racismo desaforado. De ese que, para sorpresa de nadie, sigue sin cortarse un pelo. (De hecho, y gracias a las alas que les ofrece cierta derecha extrema, cada vez se corta menos). Como salida desesperada, Hendricks se alistó en la Fuerza Aérea y, de hecho, militó en lugares como Kuwait o Afganistán. Fue en el ejército, sin embargo, donde dijo basta. Según cuenta él mismo, en aquella época de su vida se buscó muchos problemas al reaccionar airadamente contra las actitudes machistas y racistas de sus compañeros y superiores. La suerte para el mundo es que, al volver a Estados Unidos (donde Barrington se estableció en una ciudad tan peligrosa como Baltimore), aquella rabia fue la que hizo que Hendricks mutara en su nueva persona artística: JPEGMAFIA.

Este es el alias con el que el rapero ha publicado tres trabajos que solo pueden entenderse como un crescendo de beligerancia y activismo, sobre todo en sus dos últimos discos ( Veteran y All My Heroes Are Cornballs ). Con un pie puesto en el hip-hop más experimental y oscuro y con el otro pisando bien fuerte el ruidismo punk, JPEGMAFIA ha construido un discurso sonoro que casa a la perfección con su flow y con sus letras. Sobre todo con sus letras, que es lo que realmente está causando polémica en los últimos años. Porque, mientras otros protestan en Twitter, Barrington ha preferido tratar a los trolls con el lenguaje de los trolls. Ponerse a su nivel. Dejarse de humildad y buen rollo y luchar con las mismas armas. Sus comentarios anti-racistas son tan crudos y violentos que podrían dejar en pañales a los trolls más encarnizados de forocoches… Y, aún así, es inevitable pensar que, si existieran más trolls como JPEGMAFIA, el mundo sería un mejor lugar en el que vivir.


