El boom del running en los setenta supuso una incorporación masiva de la mujer al mundo del deporte. Un paso tan rápido que incluso el Comité Olímpico Internacional tardó años en aceptarlo e incluir el maratón femenino como una prueba oficial en los Juegos. Fue en Los Angeles 1984 y la primera vencedora fue la estadounidense Joan Benoit, que muchos espectadores conocían por sus victorias en Boston, pero también por un anuncio de Nike en el que compartía protagonismo con las Daybreak.
LA DOBLE VIDA DE LAS NIKE DAYBREAK

Muchos se sorprendieron cuando Sacai eligió la Nike Daybreak como una de las zapatillas-base para su nuevo y remezclado modelo. Creada por primera vez en 1979, desde entonces se ha mantenido casi escondida, lejos de lanzamientos masivos y reediciones. Sin embargo, la Nike Daybreak puede presumir de haber dado el salto desde el deporte de rendimiento a la moda.

La zapatilla se había convertido en su modelo de entrenamiento durante los últimos años, pero Joan comenzó a tener problemas cuando Nike dejó de fabricarlas. La obsesión de Benoit por las Daybreak le llevó a buscarlas por todo el mundo hasta encontrar un pequeño pedido sin entregar en Brasil. La batalla para conseguir aquellos últimos pares se convirtió en una historia tan legendaria como las propias victorias de Benoit.
Durante dos décadas la Daybreak fue un modelo recordado únicamente por los seguidores de Joan Benoit. Hasta que dos décadas después Junya Watanabe se puso en contacto con Nike para pedirles algo especial; zapatillas antiguas. Para completar la imagen de la colección para verano de 2007, Watanabe buscaba un calzado en el que se mostrara el paso del tiempo, debían ser modelos antiguos, como recién salidos de una almacén arcaico. En lugar de cederle zapatillas que podían desintegrarse en la pasarela, Nike le propuso recuperar algunos de los modelos de running retro y envejecerlos artificialmente. Aquellas zapatillas se convirtieron en el elemento más deseado de la colección de Watanabe.

Después de la primera sorpresa, Nike llegó a poner a la venta una pequeña colección de zapatillas envejecidas que poco después se convirtieron en la tendencia del momento. Todas las marcas huían de la blanca palidez de las mediasuelas sin estrenar y lanzaban productos que parecían haber pasado por varias vidas. Tal y como ocurría con los vaqueros, una zapatilla envejecida contaba historias.
La elección de Sacai mezclaba dos legados en una misma zapatilla, el rendimiento de Joan Benoit y el estilo de Watanabe. Ahora se reeditan nuevos colores de la Daybreak inspiradas en el momento en el que la atleta estadounidense las convirtió en un mito. Joan Benoit, con 62 años, sigue corriendo maratones en tiempos sorprendentes. A las Nike Daybreak también les queda mucho por vivir.


