Como ya sabéis, Louisahhh visitó Barcelona para pinchar en el evento de presentación de nuestra nueva app. Y, de paso, nos regaló una entrevista en la que hablamos de muchas cosas, pero en la que sobre todo demostró que el amor debe ser el cemento que una a las personas en tiempos de una música electrónica que, en ocasiones, puede resultar tanto o más inhóspita que el mundo que queda más allá de las puertas del club.
¿Quién es Louisahhh o mejor dicho Louisa Pillot
Louisa Pillot es conocida como Louisahhh, aunque antes su nombre artístico era el exclamativo Louisahhh!!! Pero, como le ocurre a todo el mundo, madurar significa depurarse a uno mismo, aunque eso implique ir reduciendo los signos de exclamación de nuestras vidas para quedarnos en el esqueleto. Y el esqueleto de Louisahhh es una carrera musical que le llevó a primera fila de la música electrónica mucho antes de que el mundo entero le echara la bronca a esta escena por su escasez de mujeres y, en consecuencia, la industria dedicara un sincero esfuerzo a dar visibilidad a sus DJs y productoras.
Louisa Pillot, además, nació y creció en Nueva York, se mudó a Los Ángeles y actualmente reside en Francia. Un periplo internacional que se filtra por las grietas de su música en forma de herencias musicales diversas y aperturistas. Por eso sus sesiones como DJ son tan interesantes y sorprendentes. Por eso es tan elocuente su carrera como productora, siempre dispuesta a colaborar con gente como Brodinski o Maelstrom (a quien considera su actual partner creativo).
Acaba de dar por finiquitado su largo de debut, que se lanzará a mediados de este año y con el que girará acompañada de banda. Tiene preparados cinco singles que se publicarán uno al mes y que, además, finalmente se lanzarán como EP en su sello junto a Maelstrom. Dos de esos singles irán acompañados de un lanzamiento de merchandising cada uno… Pero, antes de todo eso, Louisahhh vino a Barcelona para pinchar en el eventazo de presentación de la app móvil de Sivasdescalzo. Y esa fue la excusa perfecta para hablar con ella largo y tendido.
Tu nombre suena a una mezcla de grito de guerra y exclamación de felicidad. ¿Es precisamente esta mezcla una metáfora de tu aproximación a la música?
No fue una decisión que pensara demasiado. Tenía 18 años, necesitaba un nombre como DJ y seguramente estaba drogada. Ya sabes lo que dicen: cuando la vida te da limones, aprovéchalos para crearte un nombre estúpido. Lamentablemente, ya es demasiado tarde para cambiarlo. Lo cierto es que yo no tengo un punto medio: o estoy totalmente off o estoy súper intensa. La triple H de mi nombre refleja perfectamente mi nivel de intensidad. Además, intento no tomarme en serio a mi misma, pero lo que sí que me tomo muy en serio es mi trabajo, así que a veces me siento un poco confusa. Tener este nombre un poco ridículo me ayuda bastante, porque pienso que nadie me va a tomar en serio, sino que va a preguntarse: ¿en qué idioma raro está tu nombre?
Dices que elegiste tu nombre con 18 años, y siempre dices que tu primer contacto con la música fue cuando te colabas en los clubs de Nueva York con 17 años. No tardaste nada en decidir ser DJ, ¿no?
Fue algo simultáneo. La música siempre ha sido una parte importante en mi vida. Además, en aquel momento tenía problemas para socializar, y me gustan mucho dos cosas que venían implícitas en aquella decisión: tener un propósito y sentirme especial. Ah, bueno, tampoco me gustaba hablar con la gente, así que pensé: ¿qué hago? ¡Convertirme en DJ! Algo como me gusta la música, sé de ella mucho más que tú y no quiero hablar contigo, así que me hago DJ.
Antes de mudarte a Los Ángeles, ¿cuánto tiempo pasaste en Nueva York?
Crecí y viví allá hasta que tuve 20 años. En ese momento, mi familia y amigos me hicieron una intervención y me enviaron lejos de Nueva York. No he vuelto a vivir allá desde entonces, pero la energía de la ciudad es tan divertida y tan especial… Había una buena escena de indie rock y otra escena de rock dance, y la gente empezó a mezclarla. No era cultura de club, sino que era algo muy diferente. Y ese algo sigo explorándolo en mi música.
Entonces, ¿cómo era la escena musical de LA cuando llegaste?
Bueno, en verdad fue un poco raro, porque en cuanto llegué a LA me metí en rehabilitación una larga temporada. Me prohibieron terminantemente entrar en clubs y mis amigos me decían por favor, no seas DJ, tienes un problema con las drogas, céntrate en no ser DJ. Pero lo cierto es que ese tiempo de rehabilitación me sirvió para reflexionar y plantearme por qué deseaba con tanta fuerza ser DJ: ¿era por la energía de los clubs? ¿Por mi ego? ¿Por las drogas? ¿O era por algo más grande: porque realmente me preocupaba por la música y por la comunidad, también porque me hacía sentir yo misma? Resulta que era por esto último.
Desde entonces, el EDM consiguió que la música electrónica se hiciera masiva en EEUU… y luego se desinfló bastante. Lo interesante es que tú has estado ahí durante todo el proceso (sin necesidad de entrar en el EDM, claro).
Ha sido algo un poco raro. Ocupo un lugar extraño, ya que he estado en demasiadas escenas musicales. Y yo lo veo algo coherente, pero eso implica también que nunca me invitan a la fiesta en la que quiero pinchar porque dicen: Oh, es que hiciste aquello. Lo único que puedo decir es que, sí, lo hice. Lo siento. (Risas.)
Una de esas escenas en las que has estado es precisamente la francesa.
Sí. La única forma de que me invitaran a esa fiesta era precisamente mudarme aquí. Y ha sido muy excitante, porque al moverme aquí todo se ha centralizado y profesionalizado. Mis comienzos fueron muy crudos, y de repente es genial tenerlo todo centralizado: management, casa discográfica, booking… Todo al mismo tiempo y en el mismo sitio. Es una gran oportunidad profesional para crear tu propia voz.
¿Y has notado diferentes influencias musicales entre Europa y en EEUU?
La verdad es que aquí tengo la sensación de que la comunidad musical mantiene una consistencia sólida. Es muy especial sentir que llevo años trabajando con la misma gente aquí en Europa, también pinchando a los mismos artistas. Está claro que las tendencias van y vienen, y de hecho debemos perdonarnos por ello. ¿Por qué no decir quiero saltar dentro de ese vagón? Lo mejor es no odiarse a sí mismo por probar este tipo de cosas. Pero, bueno, eso no significa que vaya a empezar ahora mi carrera de trap…
¿Por qué no?
Porque no tengo la voz adecuada para ello. (Risas)
¿Cómo es tu noche perfecta como DJ?
Soy la peor persona a la que puedes preguntarle eso, porque soy como un monje. Me gusta echarme una siesta antes de pinchar. Y entonces me despierto, me tomo un café, hago estiramientos, me ducho, me maquillo mientras escucho algún podcast… Me encanta los rituales. Pero, aunque a veces me olvide de ello, sobre todo cuando viajo mucho, al pinchar te encuentras con muchos momentos muy especiales en los que te juntas con tu propia comunidad, puedes estar con tus amigos, conectar, sentirte parte de algo y ver la constelación de amor que os une. Y puedes expresarlo a través de tu sesión.
Es genial que digas algo así, porque mucha gente piensa que ese amor y esa conexión en la música electrónica vienen dadas por las drogas. Pero no es así. Tú demuestras que el cemento de todo esto es el amor.
Es un poco sentimentaloide decir algo así, pero es que es lo que siento. Ser parte de una noche en un club, ya sea pinchando o no, tiene algo de chamánico. Algo de caverna oscura. Y, como DJ, realmente eres la Alta Sacerdotisa que tiene que manejar la noche con amor. No puedes poner un muro entre tú y el público, porque eso te impedirá saber qué necesitan sentir.