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MATTHEW STONE, PINZELADAS DIGITALES

En 2004, Matthew Stone lanzó un manifesto en el que abordaba la necesidad del Optimismo en el nuevo siglo que acabábamos de descorchar. Desde entonces, su carrera artística ha ido creciendo a tantos niveles que, a día de hoy, FKA Twigs lo ha elegido para realizar la portada de su nuevo disco. ¿Cuál ha sido su camino hasta aquí?

El mundo está a punto de enamorarse de Matthew Stone. Bueno, por lo menos, esa parte del mundo que todavía no se haya enamorado de él en todo lo que lleva de trayectoria como artista y (auto-proclamado) chamán. Y es que Stone lleva más de década y media interconectando mundos a través de sus trabajos como pintor, fotógrafo, escultor, artista performático, escritor, Optimista (con mayúscula) y agitador cultural. Todo en uno.

Puede que lo más sorprendente en su currículum si no estás familiarizado con su obra y su influencia sea precisamente lo de Optimista. Sí, con mayúscula. Pero es que una de las primeras veces en las que el ojo público se posó sobre Matthew Stone fue precisamente cuando en el año 2004 lanzó un manifesto en el que proclamaba la necesidad del Optimismo para la vida del nuevo siglo. Vivíamos la resaca de las Torres Gemelas, así que es fácil entender por qué la humanidad necesitaba un chute de positividad.

Pero, ojo, porque la visión de Stone sobre el Optimismo no es ilusa ni simplista. El artista sabe que el Optimismo no puede predecir el futuro, pero no se cansa de declarar que es una fuerza única a la hora de darle forma. Y, sobre todo, Matthew apuesta por un Optimismo que vaya acompañado de acción, porque sin acción el optimismo se puede convertir en una necesidad creada que conduzca incluso a la angustia. Solo hay que ver los desórdenes que causa la necesidad de mostrar felicidad en redes sociales 24/7 para entender el carácter visionario de este manifesto.

Lo interesante es que Stone ha sabido volcar esta visión del mundo en un imaginario artístico que ha ido mutando de piel hasta encontrar su actual forma. Sus obras son reconocibles por lo que tienen de exploración de la tensión entre pasado y futuro, entre representación pictórica clásica y ruptura digital de esas mismas reglas de representación. Es necesario conocer su proceso creativo para entender el resultado final: el artista usa diferentes softwares para crear modelos de forma humana invisibles a los que aplica grandes brochazos de pintura multicolor que, al ser renderizados, crean unos juegos de luces y perspectiva tridimensional que desafían al ojo a la vez que lo seducen. Una vez creados estos mundos que solo pueden existir en un plano meramente virtual, Stone los imprime sobre grandes lienzos, desafiando a quien mira a que imagine cómo una técnica tan avanzada ha conseguido desembocar en ese formato tan clásico.

La última hasta la fecha en quedar fascinada con el trabajo de Matthew Stone ha sido FKA Twigs, que ha recurrido a él para realizar la portada de su inminente disco Magdalene. De hecho, ya había recurrido a él para la portada de su EP M3LL155X, pero hay que reconocer que aquella fue una obra muy poco representativa de su universo. Este, sin embargo, va a ser el turning point referido más arriba: el momento en el que el nombre de este artista empezará a ser conocido por todo un conjunto de personas ajenas al mundo del arte que están destinadas a caer enamoradas. ¿O es que hay otra opción que el amor cuando topas con un Optimista (con mayúscula) como este?