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MAXI SCHAIBLE, VIVIR LAS CIUDADES A TRAVÉS DEL SKATE

Un skater es aquel que te fascina con sus trucos y triquiñuelas, obviamente, pero también ese que te coge de la mano y te enseña las ciudades de una forma que nunca podrías experimentar si no estuvieras encima de una tabla. Hablamos con Maxi Schaible sobre el oficio de skater, pero también sobre el estado de esta cultura en la ciudad de Barcelona.

Hay skaters de los que no puedes apartar la vista porque son pura pirotecnia de trucos y saltos y desafíos a las reglas del espacio y el tiempo y la gravedad. Maxi Schaible es así, claro. Pero, en su caso, también ocurre algo muy especial: es un patinador al que le gusta particularmente participar en vídeos en los que patina a través de diferentes ciudades. De hecho, esta vocación turística la lleva más allá de los vídeos e incluso la ha explorado en diversos artículos escritos.

¿Hay que considerar, entonces, que los vídeos de skaters nos fascinan tanto por sus trucos como por lo que tienen de excepcional visita guiada a través de ciudades que nunca veremos a través de unos ojos tan privilegiados como los suyos? Puede ser. Las posibilidades son infinitas, y mucho más cuando caen en manos tan aventureras e inquietas como las de Maxi Schaible, quien sin embargo no se deja encorsetar por los clichés de su propio oficio y quien, además de patinar, también trabaja en Beast, una distribuidora especializada en marcas que orbitan alrededor de la cultura del skateboard.

Sea como sea, y como skater que en los últimos tiempos ha explorado de forma sublime la ciudad de Barcelona, entrevistamos a Maxi Schaible para que nos hable de las múltiples caras de su oficio, de la industria del skateboard, de la tabla como vehículo de turisteo extremo y, por qué no, del estado de esta cultura en una ciudad otrora deslumbrante meca de patinadores de todo el mundo.

¿Cómo fue la primera vez que te subiste a una tabla de skate?

Recuerdo que le pedí a mis padres que me compraran por fin una de esas tablas baratas de los grandes almacenes después de haber visto a unos chicos patinando en Stuttgart. Fui tan feliz cuando por fin la tuve… A partir de entonces, mis hermanos y yo intentábamos aprender por nuestra cuenta cómo hacer trucos. ¡Los tres compartiendo una misma tabla!

¿Fue difícil tomar la decisión de dedicarte a una industria tan difícil como la del skate?

La verdad es que nunca decidí dedicarme de lleno a ganarme la vida con esto porque nunca pensé que sería lo suficientemente bueno como para conseguir patrocinadores y demás. Siempre he hecho otras cosas aparte, como estudiar o trabajar ahora en Beast. Creo que es francamente duro ganarte la vida con el skate a día de hoy porque hay demasiados patinadores buenos. Además, la escena europea es diferente a la norteamericana, y aquí no hay demasiados patinadores que puedan vivir plenamente del skate.

Existen algunos skaters que, como en tu caso, parecen patinar para conocer las profundidades de las ciudades… ¿Es por esto por lo que te gusta tanto el skate?

Sí, definitivamente es una de mis cosas favoritas del skate. Cada ciudad que visitas la experimentas de forma totalmente distinta a cómo lo hacen los turistas e incluso los locales que no patinan. Vas a áreas en las que la mayor parte de la gente nunca acabaría simplemente porque tú vas buscando ese lugar único para patinar. Como en Barcelona, por ejemplo, donde siempre busco lugares en los que nunca acabaría pero en los que acabo llevado por la necesidad de encontrar algo nuevo. Puede ser algo muy interesante, aunque también puede ser peligroso en ciudades como México DF.

Y no solo se trata de conocer las profundidades de una ciudad: en tu caso, también se trata de enseñar esas profundidades a la gente. Normalmente grabas vídeos en las ciudades. ¿Lo haces para compartir esos lugares únicos?

Cada skater ve e interpreta el patinaje de un forma diferente. Ese es uno de los aspectos por los que hacemos vídeos. Puede haber alguien que haga skate en un lugar de forma totalmente diferente a como tú lo harías. ¿Sabes a lo que me refiero? Además, los grandes proyectos audiovisuales siempre elevan el nivel del skateboarding y muestra nuevos trucos en lugares muy conocidos. Creo que, en general, es importante hacer estos vídeos como una forma de presentar a nuevos chicos dentro del skate, y también como manera de subrayar por qué cierta gente se mantiene en el negocio durante dos décadas.

¿En qué estás trabajando ahora exactamente?

Ahora mismo estoy trabajando en un proyecto de vídeo con mi amigo David de Suecia en el que tenemos el patrocinio de New Balance. Me gusta mucho la forma en la que él filma, y vamos a intentar lanzarlo hacia finales de verano. También aparecerán otros patinadores de New Balance que me gustan mucho. Además de eso, en breve voy a Nueva York para trabajar con Chrystie NYC, una marca de ropa para la que patina mi amigo Pep Kim.

En Barcelona, hay quien piensa que la escena de skateboarding fue impresionante hace unos años pero que se desvaneció de repente. ¿Te parece que fue así realmente?

No creo que sea así actualmente. Con todo lo que se montó para los Juegos Olimpicos, parecía como si la ciudad estuviera construyendo skateparks. Ves a gente con tablas en todas las esquinas, así que supongo que a la ciudad le va bastante bien a ese respecto. He oído que en torno a 2005 la cosa estaba más tranquila, pero yo no estaba en la ciudad por aquel entonces, así que tampoco puedo corroborarlo.

¿Tienes algún recuerdo de aquella época dorada de los 90 en Barcelona?

¡Ya me gustaría! Solo conozco las historias que me ha explicado mi amigo Marcos, que ha patinado en Barcelona durante los últimos veinte años. Por mi parte, fui a la ciudad por primera vez hace siete años, así que poco puedo explicar. Volver en el tiempo para ver qué pasó a principios de siglo sería genial. Aquí se grabaron todos esos vídeos legendarios que yo solía mirar cuando empezaba a patinar. Recuerdo que, al llegar, me excitaba pensar dónde estarían todos los lugares que vi en aquellos vídeos.

Y, cuando te plantas delante del armario antes de salir a patinar, ¿tienes algún tipo de prenda fetiche en la que pienses antes que en el resto?

Lo cierto es que no. Creo que soy un tipo muy básico en lo que a esto respecta. Normalmente cojo alguna camiseta que me quede bien, alguna camisa que el sastre de la esquina tiene que cortar, un sombrero o un beanie y algunos pantalones cómodos. Creo que en los últimos meses mis pantalones cada vez son más anchos, pero al final todo se reduce a lo que te hace sentir más confortable. No hay nada peor que salir de tu casa sintiendo que la camiseta te queda demasiado grande o que los pantalones te aprietan demasiado. Eso me molesta mucho, y hace que tenga que volver a cambiarme.

  • Fotos: Viridiana Morandini