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PONIENDO EN SU SITIO LA MODA CYBORG

¿No puedes quitarte de la cabeza la colección Cyborg de Alessandro Michele para Gucci? No es para menos: el cyborg es el ser del futuro… Pero, precisamente por eso se impone echar la vista atrás y preguntarse quiénes fueron los primeros en explorar el manifiesto cyborg dentro del mundo de la moda.

Cyborg era el título elegido por Alessandro Michele para presentar su colección de la temporada de Otoño / Invierno 2018-19 para Gucci, que será recordada eternamente por varios modelos desfilando con una réplica de sus cabezas bajo el brazo. Pero en aquel desfile había mucha tela que cortar, porque el mismo Michele reconoce haber diseñado toda la colección con una referencia literaria en la cabeza: el icónico Manifiesto para cyborgs de Donna J Haraway. El mismo libro que obsesionó a Lady Gaga en la época feminista a ultranza del Born this way.

¿Y qué tiene que ver el feminismo con lo cyborg? Fundamentalmente, un cyborg es un ser preeminentemente neutral en lo concerniente al género: una especie de lienzo en blanco en el que se suman partes híbridas de lo humano y lo cibernético arrojando posibilidades infinitas de mix&match. De eso iba la colección de Michele: de nuevos seres post-humanos, algunos más cyborgs, otros menos cyborgs, pero todos híbridos. Eso sí, considerar que esta colección de Gucci es la primera en abordar esto temas es, cuando menos, desmemoriado.

El primero en llevar los cyborgs a la pasarela fue Alexander McQueen. El diseñador no solo bordó su propia colección titulada Cyborg, que presentó en 1998, en la que las modelos avanzaban estéticas tan asentadas como la de post-humanos como Matieres Fecales o como la de humanos con algún tipo de tara, como podría ser el caso de Yolandi de Die Antwoord. Sea como sea, un año después, McQueen llevaría sus obsesiones cibernéticas hasta Givenchy al poner sobre la pasarela su revisión del cyborg por excelencia, la Pris de Blade Runner, con una colección que incluso se vio coronada por siluetas con prints de chips y leds futuristas.

A partir de aquellas dos colecciones, muchos otros fueron los que se aproximaron a lo cyborg desde un flanco u otro. Desde el rollo The Matrix de John Galliano para Dior en 1999 (un año tocado por la gracia robótica) hasta las últimas hibridaciones cibernéticas más cercanas en el tiempo que, sin ser cyborg al cien por cien, sí que exploran el diálogo profundo entre el hombre y la máquina, ya sean los modelos hieráticos movidos a través de la pasarela por una cinta transportadora en la reciente colección de Kim Jones para Dior o el túnel de proyecciones en el desfile de Demna Gvasalia para Balenciaga, donde cualquier humanidad era puesta en tela de juicio al ser engullido por los visuales futuristas de Jon Rafman.

Porque la moda cyborg no consiste en plantarle a las modelos un pelucón rubio cortado en ángulos rectos ni en adherir placas metálicas a patrones tradicionales. Ni mucho menos. La moda cyborg es, por definición, y siguiendo los preceptos de Haraway en su Manifiesto para Cyborgs, una moda que explora las hibridaciones de todo tipo y derriba los muros de contención entre los géneros, los sexos… y también los estilos.

Alexander McQueen
Balenciaga
Dior
Givenchy
Givenchy
Gucci