Para encontrar el primer contacto entre Stéphane Ashpool y Nike hay que remontarse hasta 2002, cuando el ahora diseñador francés producía eventos Christian Dior, Rick Owens o Nike. Al menos ese era el primer contacto en el mundo de la moda, porque Ashpool había jugado semiprofesionalmente al baloncesto, el verdadero lugar donde se cimentó su relación. Ashpool siguió contando con Nike para su siguiente proyecto, Pigalle una tienda que tomaba el nombre del barrio en el que Ashpool había crecido.
Pigalle era una de las partes de PPP, un grupo en el que se incluían colectivos artísticos como PainOchoKolat , clubes como Le Pompon (germen de la marca Casablanca) e incluso un equipo de baloncesto de niños. Poco antes de la apertura de la propia tienda los vecinos de Pigalle se plantaron ante la municipalidad de París que proponía un aparcamiento en un solar abandonado en la calle Duperré. Los vecinos querían un lugar en el que los niños pudieran jugar, Ashpool se puso al frente y propuso a Nike su primera colaboración, que siguió un camino muy distinto al esperado; Ashpool no quería unas zapatillas sino una cancha de baloncesto. Los vecinos de Pigalle y los equipos de baloncesto de la zona pintaron en tonos pasteles una pista que el artista francoasiático Yué “Nyno” Wu se encargó de decorar con las siluetas de Michael Jordan , Scottie Pippen , Spike Lee o LeBron James , que asistió a la inauguración. Desde entonces las colaboraciones de Nike y Pigalle han seguido una doble línea, calzado y textil inspirado en el baloncesto y nuevos diseños de la cancha de Duperré.














