Burial editó su mítico debut homónimo en 2006, y su continuación Untrue tan solo un año después. De repente, el subsuelo londinense, esa red de alcantarillas musicales de las que tantos géneros han emergido, volvía a expulsar de sus entrañas una criatura mutante a la que la crítica bautizó como dubstep. Y Burial estaba allá, poco dispuesto a asumir paternidades precipitadas, pero siendo señalado reiteradamente como figura principal de un género que cogía el acelerado 2-step garage de toda la vida y lo envolvía en un eco espectral como de ciudad fantasma en medio de la niebla.
PONIENDO EN SU SITIO A BURIAL

Aunque Burial cerró la primera década de este siglo como un de los artistas más laureados ha mantenido un perfil muy bajo durante los siguientes 10 años. Ahora, con 2020 a las puertas, publica un recopilatorio que podría cambiarlo todo. ¿Estamos a punto de contemplar cómo el tiempo por fin pone a Burial en su sitio?
Luego pasó lo que nadie se esperaba: que, de repente, el mundo decidiera que dubstep no era lo de Burial, sino lo de Skrillex. Y, siendo los yanquis como son, tan arteros en sus prácticas de marketing, al final resulta que la idea que se quedó fue aquella misma. De hecho, a día de hoy se considera fundamentalmente que el dubstep es ese género skrillexiano que tan fuerte sigue pegando en Estados Unidos. Puede que, por eso mismo, o porque siempre prefirió el perfil bajo, Burial no haya publicado disco alguno desde el lejano 2007.
Bueno, por eso y porque, incluso antes que John Talabot pero después de Daft Punk, este fue uno de esos artistas que decidió que no quería dar la cara porque lo importante era su música, no su persona. Durante años, consiguió mantener el misterio, alimentando múltiples leyendas urbanas entre las que la más extendida insinuaba que la persona detrás de este alias era ni más ni menos que Kieran Hebden (Four Tet). Pero no. Era William Bevan, un tipo anónimo que finalmente se puso bajo el foco público en 2014 y que, sin embargo, ha sido poco pródigo en la década que estamos a punto de cerrar. Sin llegar nunca a desparecer, cada cierto tiempo ha dejado caer una bomba de hidrógeno en forma de single o EP que siempre ha sorprendido por algún motivo en concreto. Especialmente cuando, en 2013, su tríada de temazos bajo el nombre de Rival Dealer anticipó dos de las tendencias que vendrían a continuación: el revival del sonido rave y los toques new age bien entendidos.
Sea como sea, aquí estamos, con 2019 a punto de convertirse en 2020 y con el sello Hyperdub a punto coronar su 15 aniversario con el lanzamiento el próximo 6 de diciembre de Tunes 2011 To 2019, un disco recopilatorio con todo lo que Burial ha estado haciendo en esta década desde los márgenes y la disidencia. Lo que, inevitablemente, ha puesto al mundo de la música en guardia y ha forzado la pregunta del millón: ¿nos encontramos ante una recopilación que marque un punto y final definitivo o, por el contrario, esta es la forma que tiene Bevan de decirnos que da por cerrada esta década (y su modus operandi a base de EPs y singles) para abrir una nueva era en la que por fin veamos –y escuchemos– la ansiada continuación de Untrue? Nadie lo sabe. Pero lo que está claro es que las nuevas generaciones que crecieron pensando que el dubstep era Skrillex necesitan salir de su error urgentemente. Y todo está preparado para que incluso la Generación Z abrace a Burial.

