En 1983 la gran promesa era Ralph Sampson, un jugador inclasificable que, desde sus 2.24 parecía dispuesto a crear una nueva era. Su altura no debía alejarle de la zona, pero su velocidad le situaba muy lejos del aro. Pronto se habló de él como “el alero más alto de la historia”, el destinado a cambiar la historia difuminando las barreras entre los puestos, el jugador total.
PUMA RALPH SAMPSON, EL DESTELLO DE UN ICONO

Puma ya había revolucionado el baloncesto en los setenta, cuando creó una zapatilla exclusiva para Walt Frazier, la estrella de los Knicks. Comenzaba así una tendencia que colocaba el nombre de jugadores en las principales zapatillas de juego tal y como ocurría en otros deportes, una norma no escrita que durante los ochenta se convirtió en imprescindible. Puma, pionera de las signatures en el baloncesto, estuvo a punto de revolucionar de nuevo el baloncesto con un nombre hoy casi olvidado, Ralph Sampson.
Ralph Sampson había sido una estrella universitaria, el número uno del draft y la esperanza de los Houston Rockets, pero no tenía zapatillas. La marca que le había proporcionado el calzado durante su etapa universitaria había decidido abandonar el baloncesto por sorpresa y no era fácil encontrar una talla 17US que se adaptara a sus necesidades.

Puma fue la primera en crear un prototipo que pudiera satisfacer al jugador de los Rockets, aunque la falta de amortiguación le obligaba a usar varios calcetines (un método primitivo para mitigar los impactos). Muy pronto Puma lanzó unas zapatillas diseñadas exclusivamente para Ralph Sampson iniciando una colección con su nombre, en una tendencia que seguirían muchas estrellas de la NBA.
La apuesta por Ralph Sampson era muy distinta a la realizada en los setenta por Puma y Walt Frazier, un jugador recordado por su estilo dentro y fuera de las calles. La línea de Puma para Ralph Sampson estaba centrada en el rendimiento y esa era la razón principal de su éxito; llegó a tener siete modelos distintos en una misma temporada, su colección debía adaptarse a las necesidades de cualquier jugador.

Puma fue ampliando su nómina de jugadores como Terry Cummings, Manute Bol o A.C. Green mientras Ralph Sampson iba extendiendo su curriculum con el Rookie del año o el MVP del All Star Game. Una sorprendente aparición en el concurso de mates le convertía en el participante de mayor altura de la historia del All Star y una canasta suya en el último segundo del quinto partido de los playoffs apartaba a los sagrados Lakers de la final de la NBA. En 1984 los Rockets se hacían con Akeem (más tarde Hakeem) Olajuwon, formando una de las parejas más temidas de la historia.
Sin embargo, el equipo que parecía dispuesto a destronar a Lakers y Celtics se disolvió poco después de llegar a las finales. Ralph Sampson pudo mantener el ritmo del baloncesto profesional el tiempo que aguantaron sus rodillas, mucho antes de llegar a revolucionar el baloncesto tal y como todos esperaban. El fulgurante impacto de sus Puma fue difuminándose a la vez que la salud de Sampson. Su historia, como la de sus zapatillas, quedó para siempre como un destello que no pudo mantenerse en el tiempo.


