Cuando Eiichiro Homma fundó Nanamica tenía un interesante historial como desarrollador de licencias de marcas occidentales en Japón. Había conseguido convertir a la división nipona de The North Face en algo completamente nuevo mezclando los diseños clásicos de la marca con la visión oriental de la moda. Líneas urbanas y multifuncionales que heredaban la tecnología de la marca para un uso muy distinto al original. Poco después volvería a hacerlo con Helly Hansen, una marca de outdoor noruega que se relacionaba con el mar del mismo modo que The North Face lo hacía con la montaña.
REEBOK Y NANAMICA JUEGAN AL TENIS CON ALIENS

Nanamica es una de esas marcas niponas que consiguen rejuvenecer siluetas clásicas a través de colaboraciones que solo en contadas ocasiones se acercan a marcas deportivas. Su último trabajo con Reebok convierte un modelo histórico de tenis en una referencia para la ciencia ficción.
Nanamica, la siguiente apuesta de Eiichiro Homma, se basa en su experiencia en producto de rendimiento en condiciones extremas; utiliza su experiencia en el comportamiento de los materiales técnicos en el mar y la montaña para crear nuevos productos. Su mezcla de estilo urbano y material técnico ha servido de ejemplo para toda una corriente de marcas jóvenes. La aventura es el elemento sobre el que se desarrolla la narrativa de Nanamica, pero en su nueva colaboración se aleja de la naturaleza o al menos de la naturaleza que conocemos. Porque el espacio exterior también es naturaleza.
En 1986, Ellen Ripley (Sigourney Weaver) se enfrentaba de nuevo a su némesis, un ente parasitoide extraterrestre. Lo hacía rodeada de diseños creados específicamente para la secuela de Alien que se desarrollaba en el año 2179, uniformes adaptados y personalizados tal y como se veía en la guerra de Vietnam y apariciones puntuales de marcas que debían ser relevantes en ese futuro lejano. Reebok, en ese momento la marca deportiva más vendida, diseñó para Ripley una zapatilla obviamente inspirada en algunos de los modelos de los ochenta pero con detalles de un futuro que, si miramos solo a las zapatillas, parecía demasiado cercano.
Nanamica se acerca a aquellas Reebok Stomper de Ellen Ripley obviando toda referencia explícita y colocando su elemento más identificativo, la tira que sustituye a los cordones, en una Club C. Una silueta relacionada con los clubes de tenis más clásicos, y un elemento que solo algunos relacionarán con la ciencia ficción, juntos en un nuevo modelo que se aleja de su historia, la Reebok Club C Stomper. Citas que alejan a Nanamica de su contexto habitual, y crean un nuevo entorno que inesperadamente se adapta a sus clásicas líneas.


