El impacto del tenis, sin embargo, se había mantenido lejos de las calles, aunque puede tratarse del deporte que más íntimamente se ha relacionado con la moda. La imagen del tenis se ha asociado siempre a la tradición, con la obligación de vestir de blanco como una demostración de pulcritud solo apta para clases sociales más acomodadas. El tenis y su vestimenta era un símbolo social, una declaración de estatus y como tal tenía una reglas fijas e inamovibles.
TENIS, LA PRÓXIMA TENDENCIA

El origen del streetwear se relaciona con deportes que incluyen un importante componente sociocultural. Para muchos, el streetwear nace con el skate, no como deporte sino como creador de tendencias que acaban siendo aceptadas muy lejos del patín. El baloncesto es otro de los deportes que ha sabido crear un estilo que llegó a mezclarse con el skate para llegar al streetwear, convirtiendo en artículos de moda productos con un origen claramente deportivo.
Durante el siglo XIX y gran parte del XX el tenis fue un deporte oficialmente amateur en el que estaban prohibidas las recompensas económicas, el deporte debía permanecer alejado del dinero. En los sesenta comienza a popularizarse un circuito profesional de tenis que permanecía fuera de la oficialidad, los tenistas que participaban en torneos profesionales no podían competir en el Grand Slam o la Copa Davis y quedaban relegados a competiciones entre ellos. El tenis se dividía entre torneos profesionales en los que los jugadores competían por premios y cobraban de marcas deportivas y otros torneos amateurs en los que cualquier compensación económica era mirada con lupa.

En 1968 nace una nueva era en el tenis, nuevos torneos abiertos a la competición de amateurs y profesionales, conocidos por ello como Open. Con la aparición de los patrocinios cambia también el estilo del tenis; zapatillas con el nombre de Stan Smith , Arthur Ashe o Rod Laver, la rebeldía elegante de Borg o el salvaje McEnroe, hasta llegar a Andre Agassi, que convirtió el tenis en un deporte de colores neón y pantalones de denim.
El tenis se convertía en revolucionario a la vez que sabía mantener sus tradiciones. La misma Nike que vestía a Agassi de negro y salmón preparaba outfits escrupulosamente blancos para adecuarse a las normas de algunos torneos, más atados a sus costumbres.
El verdadero cambio del estilo en el tenis no ha llegado en las pistas sino en el modo en el que han comenzado a impregnarse y mezclarse con el streetwear. En un principio, las colaboraciones de Supreme o BAPE con Wilson parecían más una excentricidad que una línea a seguir. Palace pasaron de referenciar el estilo hooliganesco que tanta influencia tiene en el tenis a lanzar una colección de rendimiento junto a adidas que usaron en Wimbledon Garbiñe Muguruza , Alexander Zverev y la vencedora del torneo Angelique Kerber. Paterson, la marca del skater German Nieves, está más cerca del tenis que del patín. Nada nuevo, adidas reversionó MatchCourt para su línea de skate y Nike SB convertía a la Supreme Court en la zapatilla favorita de Gino Iannucci.

Hiroshi Fujiwara, como en otros muchos temas, también fue el primero en reconocer la importancia del tenis en el streetwear, lanzando junto a Nike colaboraciones de Tennis Classic, Lauderdale, All Court o Trainer en ediciones especiales para cada Grand Slam. En el US Open Virgil Abloh diseñó el vestuario y el calzado de Serena Williams y algunas de las referencias del tenis aparecieron luego en su colección con Off White.
Las colaboraciones de Pharrell Williams con adidas se acercan al tenis con descaro y se apoyan sobre algunos modelos clásicos de la marca y nuevos diseños inspirados en el mundo de la raqueta. La próxima gran apuesta de adidas es una SC Premiere que reinventa el legado del tenis con nuevas texturas.
Hace unas temporadas Jordan colaboraba con Nike Court para una Zoom Vapor inspirada en la Jordan III, una alianza entre el tenis y el baloncesto que se vuelve a repetir ahora uniendo a Kyrie Irving y Nick Kyrgios.
El tenis, desde el estilo más clásico a los tiempos de Andre Agassi, se comportó siempre como una referencia para la moda, pero nunca su influencia llegó tan directamente a las calles.



