¿Podemos acabar ya con el mito de lo complicado que tiene que ser crecer a la sombra de una hermana mayor famosa? Porque, la verdad, las nuevas generaciones no lo están llevando nada mal, y de repente resulta que la hermana pequeña de Poppy Delevingne, Cara, va y acaba superándola en lo que a fama se refiere. Sin malos rollos. Conviviendo cada una en lo suyo de la misma forma que parece que va a ocurrir en el caso de las Mizuhara.
YUKA MIZUHARA ESTÁ AQUÍ PARA RECOGER LA CORONA DE SU HERMANA KIKO
El nombre de Kiko Mizuhara se ha convertido en un básico a la hora de entender la fiebre de occidente al respecto de toda la moda oriental en general y japonesa en concreto. Pero ojo, porque su hermana Yuka Mizuhara acaba de entrar en el juego, y está aquí para brillar con luz propia tanto en la pasarela como poniendo discos en toda mesa de mezclas que se le ponga por delante.
Al fin y al cabo, ambas ostentan uno de los ADNs más fascinantes de los últimos tiempos: padre estadounidense (Kiko incluso nació en Estados Unidos antes de mudarse a Kobe, en Japón, a los 2 años de edad) y madre japonesa descendiente de zainichis, la comunidad coreana nipona de un país que siempre ha sido particularmente suyo.

No es de extrañar, entonces, que el barrio de Shibuya se haya convertido en el cuartel general de operaciones desde el que las Mizuhara están lanzando sus campañas de dominación mundial. Con Kiko ya totalmente establecida como modelo y actriz –aunque igual de aficionada al cancaneo laboral tan propio de otras it girls–, ahora la que ha de encontrar su lugar es Yuka. Aunque ella parece tener más que claras sus prioridades: basta echar un vistazo rápido a su Instagram para ver que, aunque tiene aptitudes natas para la pasarela (pese a ser la más pequeña, también es la más alta de las dos hermanas), su verdadera pasión son los platos.
Y ojo, que esto no significa que nos encontremos ante otro flagrante caso de it girl que descubre que esto de pinchar en eventos suele venir acompañado de un sueldo contante y sonante. Ni mucho menos. Lo de Yuka es pura pasión, y el hecho de que tenga su propio programa en la reputadísima emisora NTS así lo prueba. Eso no quita que esté poniendo toda su dedicación a los platos mientas sigue explorando las posibilidades que le ofrecen otros mundos como la fotografía o la moda. Porque, como era de esperar, la moda ya adora a Yuka Mizuhara, y así lo prueban por ejemplo sus colaboraciones con marcas como Kenzo o Dior. La primera la adoptó como embajadora de una de sus últimas campañas coreanas, aprovechando así los rasgos asiáticos de la modelo. La segunda es un match absoluto que nace de la afición de Yuka por la cosmética y por la estética noventera de colores pop intensos.
Así que ya está, es la ruta natural: la situación es ideal para afirmar que Yuka Mizuhara está a puntito de heredar la corona mediática de su hermana Kiko. Pero, bueno, ¿no podríamos aceptar que hay dos coronas y que pueden compartirlas como buenas hermanas?



