Según la historia más novelesca, la creación de los pantalones khakis fue obra del oficial británico Harry Lumsden. Destinado en la India a finales del siglo XIX, sustituyó los pesados pantalones del ejército, pensados para lugares muy distintos, por otros más ligeros para combatir el calor y pidió que fueran teñidos con hojas de té para ayudar a camuflarse en el nuevo entorno.
Según otra versión, eran los propios soldados británicos los que manchaban sus uniformes blancos con barro y curry para adaptarse mejor al terreno las colonias imperiales británicas. De hecho, la palabra “khaki” hace referencia al color tierra aunque terminara asociándose a un tipo de pantalón con cuatro bolsillos, de corte relajado y habitualmente sin pinzas. Y no tienen porqué ser color khaki. Según Mark McNairy, un diseñador con una interesante relación de amor y odio con esta prenda, los khakis fueron el germen de los pantalones chinos, algo más ligeros y con un corte que se estrecha a partir de la rodilla aunque normalmente se incluyen en el mismo grupo.
El ejército británico acabo adaptando la prenda para campañas en India, Sudáfrica o Sudán y más tarde Estados Unidos comenzó a utilizarlo como uniforme debido a sus ventajas funcionales en climas cálidos. La imagen de los pilotos convirtió a los pantalones khakis en símbolo de aventura; Charles Lindberg, Ernest Hemingway, Jack Kerouac, Steve McQueen o Indiana Jones comprobaron que unos khakis permitían una mayor libertad de movimiento. En el lado opuesto, la Ivy League tomó el pasado militar de los khakis como una honra y los convirtió en un elemento más del uniforme preppy.
Cada década ha reinventado su uso, como imprescindible de los casual fridays en lo 90, en las compañías tecnológicas de principios de los dos mil o incluso reconvertido en prenda de skate. Como prenda clásica americana, la elegancia casual de khakis y chinos ha sido clave para Ralph Lauren pero también para las reinterpretaciones de Comme des Garçons o Fumito Ganryu que han sabido llevar un básico a una nueva escala.
A diferencia de otras prendas clásicas que mantienen eternamente con el mismo significado, los pantalones khakis conservan eternamente unas líneas que esperan su momento perfecto.