000, PUREZA ENTRE COSTURAS

En el circuito del streetwear de Los Angeles muchos recuerdan el día que Jakob Deitell desapareció. Uno de los clientes más activos parecía haberse borrado de la escena. Entre los rumores, pocos conocían el verdadero motivo, una condena por tráfico de drogas que le mantendría en la cárcel la siguiente década. Tras su salida de la penitenciaría de Lompoc, Deitell tenía muchas dudas y una sola certeza; no volvería a entrar.

La creación de una marca se gestó meses antes de salir de la cárcel. Sus referencias eran Supreme y Union, pero también las marcas japonesas que comenzaron a introducirse en Estados Unidos apoyados en una extraordinaria calidad y un estilo completamente nuevo. Un streetwear que comenzaba a cambiar el paso para prestarle cada vez más atención al diseño y la ejecución de las prendas. Marcas que diez años antes habían abierto un camino que hoy sabemos que era el correcto.

Apartado de las distintas derivas por las que ha ido desarrollándose la última década, Jakob Deitell recuperaba la irreverencia de una época y mostraba nuevas posibilidades de evolución.

Crear una marca era algo natural, suponía volver al punto de partida en el momento en el que ese lugar se había convertido en el verdadero foco para la moda. Alejado de toda glorificación de su paso por la cárcel, habitual en la cultura popular, su marca debía mostrar su vida desde una honestidad opuesta a los clichés de raperos y mafiosos como creadores de tendencias. Crítico con la pátina romántica que cubre las historias sobre la delincuencia, Deitell descubre una realidad descarnada.

El nombre, 000 (triple cero), busca la verdad desde una experiencia externa. Hace referencia a la cocaína más pura, pero no se trataba de una expresión de los barrios de Los Angeles sino del título del libro de Roberto Saviano, un periodista italiano que ha conseguido retratar las entrañas del consumo y el tráfico de drogas.

Las prendas, cortadas y cosidas en Estados Unidos a partir de textiles japoneses, hacen continuas referencias a la cárcel, pero eliminan todo tipo de glamour asociado. El resultado es un producto que busca la perfección habitualmente relacionada con el lujo a través de una imagen muy diferente.

Caption image