adidas Superstar, 50 años de un mito

La adidas Superstar es una de esas escasas zapatillas con las que no temes el exceso de adjetivos. Nacida desde la simplicidad, su diseño y su historia han conseguido mantenerla durante cinco décadas como una de las siluetas más influyentes. Su legado pasa inevitablemente por el Nueva York de los setenta y ochenta, pero va más allá, incluso desde su nacimiento.

La Superstar fue la primera gran zapatilla universal. Hasta bien entrados los sesenta, cada marca se conformaba con su negocio local y, a menos que un distribuidor apostara por nuevos mercados, era complicado encontrar ciertos modelos lejos de su ámbito de influencia. El primero en entender que el deporte sería un fenómeno global fue Horst Dassler, uno de los hijos del fundador de adidas y para muchos el verdadero creador del marketing deportivo tal y como lo conocemos ahora. No solo las zapatillas, el fútbol y los Juegos Olímpicos serían muy distintos sin la visión de Horst.  

Desde Francia, donde dirigía la distribuidora de adidas, Horst propuso un asalto a Estados Unidos mientras que la central de adidas seguía creciendo en Europa. Chris Severn, un antiguo distribuidor de adidas en norteamerica, le propuso replicar en el baloncesto la idea de las Stan Smith (por entonces llamada Haillet). Su apuesta venía de la mano de la Superstar, una zapatilla de piel técnicamente superior a los modelos de lona habituales en el baloncesto profesional americano de la época. El elemento más identificativo de la Superstar, la puntera de goma, ya había aparecido en modelos de tenis anteriores (Wimbledon Wilhelm Bungert) e incluso de baloncesto (Supergrip) pero era casi ignorado en las especificaciones técnicas de la época, sepultado entre un sinfín de mejoras; softprotect en el talón, lengüeta acolchada, interior de nailon, un nuevo diseño en la suela externa que aseguraba la tracción y un 30% más ligeras.  

La zapatilla llegó a la NBA casi por casualidad. Sin demasiados contactos en el baloncesto profesional, Chris Severn hizo llegar algunos pares a Jack McMahon, entrenador de San Diego Rockets, uno de los peores equipos de la liga. Tres de sus jugadores lesionados probaron aquellas zapatillas como último recurso. En 1969 eran tres los jugadores con adidas Superstar en la NBA, cuatro años después el 85% de los jugadores llevaban las zapatillas de la puntera de goma. Espoleado por su éxito americano, las Superstar fabricadas en Francia también conquistaron toda Europa.  

En los 80 la Superstar se había convertido en imprescindible en las fotografías de Jamel Shabazz y los conciertos de Run DMC. Asentado como una referencia del hip hop, dio el salto a Japón donde volvió convertida en un objeto de coleccionista y dio pie a las primeras colaboraciones.  

Desde Landersheim en Francia, Horst Dassler había conseguido que su zapatilla conquistara primero Estados Unidos y luego el resto del mundo.