AIR MAX TAILWIND IV, OBJETIVO; SUBVERTIR EL LEGADO

Cuando Nike decidió poner aire en sus zapatillas, le dio el nombre de Tailwind (viento de cola) porque debía funcionar como una ventaja para los corredores. Aquella idea loca de Frank Rudy, un antiguo ingeniero de la NASA, quedaba cristalizada en un modelo que debía probarse primero en su propio hábitat, la carrera. Fue en 1978 cuando algunos privilegiados pudieron conseguirla en la feria del corredor del maratón de Honolulu. A pesar de todos las advertencias, fueron muchos los que la estrenaron en el maratón… y la historia no acabó bien.

La cámara de aire funcionaba a la perfección, pero con la intención de darle un aire tecnológico Nike cubrió a la primera Tailwind de un tejido metalizado que acabó desprendiéndose. Los corredores terminaban con las zapatillas destrozadas, pero buscaban el modo de hacerse con otras. La Tailwind no funcionaba, pero el aire sí.

La historia de las unidades Air es bien conocida, sin embargo muchos se olvidaron de aquella primera zapatilla. Durante las siguientes temporadas la Tailwind (que no tenía AIR en el nombre) fue desapareciendo en beneficio de otros modelos en los que las cápsulas de aire iban evolucionando. El nombre Tailwind desapareció de los catálogos y también de la historia.

En 1992 Nike lo recuperó el nombre en la Air Tailwind, una zapatilla con muchas de las características de los noventa, atrevidas combinaciones de color, capas superpuestas y unidad Air Max en el talón. Aunque tuvo incluso una edición especial para los atletas keniatas, el verdadero éxito de la nueva Tailwind llegó en las calles, iniciando una saga que tuvo su máximo exponente en la Tailwind IV.

Diseñada en paralelo a la Air Max Plus, la popular TN, comparte con ella el diseño de las unidades Air (excepto la tecnología Tuned del interior) y mucho del diseño impactante de los últimos noventa; puntera asimétrica, piezas de poliuretano termoplástico (TPU) con un degradado fluorescente, elementos reflectantes y color en el interior de las unidades Air Max. En un momento en el que las zapatillas se asociaban con una localización geográfica, las Tailwind IV se convirtieron en un éxito en Australia, primero entre grafiteros y más tarde entre camellos. Eran las zapatillas oficiosas de las cárceles hasta el punto de que terminaron siendo conocidas como Jailwind. Una historia lejana que Supreme ha sabido reinterpretar en su edición especial.

Lo que comenzó como una zapatilla para corredores terminó contando historias de las calles. Al fin y al cabo, de un modo u otro se trata de asfalto.