BLONDEY MCCOY Y SU NUEVA FACETA ARTÍSTICA

A Blondey McCoy se le conoce por tres cosas. Es skater, vive en Londres y ha sido imagen de la marca Palace. La verdad es que esta corta descripción le define bastante bien, pero ahora quiere que su nombre sea asociado a otra etiqueta más: artista. Este chaval, considerado como uno de los skaters más emblemáticos de la generación Z, ha llegado a recibir la aprobación del gigante Damien Hirst. Aprovechamos para repasar su corta pero prolífica carrera.

Cuando hablamos del típico estilo skater normalmente no nos viene a la cabeza al chico preppy inglés que viste cardigans de lana, bufandas de Burberry y chaquetas Harrington, pero así es como viste Blondey McCoy. Esto lo mezcla con elementos más contemporáneos como las camisetas gráficas, las cadenas y los dientes de oro, que hacen que su estilo sea bastante único. Y justamente fue lo que le llevó a convertirse en imagen de Palace con tan solo 14 años, un año antes de dejar el instituto.

Y es que Blondey lleva media vida rondando por las calles del barrio londinense de South Bank, donde fue descubierto por primera vez. Aunque aún siga con el skate, forma parte de su identidad, quiere dejar esa etapa atrás, desvinculándose de la marca de skate después de siete años, y dedicándose a tiempo completo al arte. Hace unos años empezó a hacer collages de páginas de revistas de los años 70 y 80 que exhibió por primera en la HENI Gallery en 2015, pero su obra ha evolucionado bastante desde entonces

A sus veintidós años ha logrado montar cinco exposiciones en solitario e incluso ha recibido el visto bueno del icono Damien Hirst. En 2017 colaboraron por primera vez en un cuadro que presentó en su exposición más mediática, Us and Chem, de la que también se editó el libro; una muestra que recoge sus trabajos realizados en un estado de sobriedad absoluta, después de haber sido adicto durante años a los medicamentos recetados por su trastorno bipolar. La muestra explora debates tan importantes como necesarios entorno a la salud mental, junto a otros temas que forman parte del imaginario popular, como el culto a la celebridad y a los iconos religiosos. Su obra destaca sobre todo por el uso de espejos gigantes con imágenes superpuestas de objetos aparentemente banales, una forma más de dar rienda suelta a su obsesión por los collages.