BROCKHAMPTON, LA PRIMERA BANDA DIY

La mayoría de boybands están bastante sobrevaloradas, y es que no ayuda que las discográficas se preocupen más de la estética de los integrantes que de la música en sí, pero este no es el caso de Brockhampton, porque no es la típica boyband. Es un grupo de hip hop, además de colectivo artístico, que cuenta con trece miembros que sacan contenido de calidad, tanto musical como visual, íntegramente producido por ellos mismos. Es difícil de imaginar que estos chavales que se conocieron en internet, sin experiencia previa en la industria, acabarían creando una de las bandas más reconocidas del momento.

Todo comenzó cuando en 2012 el fundador Kevin Abstract –rapero amateur que sacaba EPs caseros–, de Texas (Estados Unidos) y con solo 14 años, lanzo en un foro de internet dedicado a Kanye West la pregunta decisiva: “¿quién quiere crear una banda?”. Afortunadamente la jugada le salió bien ya que dos años después el grupo empezó a coger forma. Se le unieron el rapero Dom McLennon y el productor Romil Hemnani, de la costa este, junto al cantante Bearface de Irlanda del Norte, y el duo de productores Q3 compuesto por Kiko Merley de Florida y Jabari Manwa del país caribeño de Granada.

También se juntaron los compañeros de colegio de Kevin, como Ameer Vann –que acabarían echando del grupo–, Matt Champion, Russell “Joba” Boring y Merlyn Woods. La banda recibiría el nombre de Brockhampton por la calle en la que vivía Kevin. Con el paso del tiempo los integrantes decidieron que si querían sacar el grupo adelante por sí mismos, tendrían que reclutar a gente que trabajara entre bastidores. Y así es como se unieron managers, diseñadores gráficos, fotógrafos y directores creativos. De esta manera logran hacer contenido de calidad pero manteniendo su esencia DIY, sin ayuda de medios externos.

En ese momento Brockhampton tenía miembros en diferentes continentes, por lo cual se mudaron a una casa/estudio en Los Ángeles. Se dedicaban a la música día sí y día también (a la vez que curraban en trabajos normales para poder pagarse el alquiler) convirtiéndose en un conjunto que funcionaba perfectamente engranado, sacando tema tras tema tras tema. Ahí comenzó la gestación de la trilogía de álbumes Saturation (2017), y a la vez que Viceland les llamó a la puerta. El canal de televisión de la agencia Vice les propuso grabar una serie documental sobre los inicios de una nueva y revolucionaria boyband que iba a petarlo sin discográfica detrás. Y así es como se dieron a conocer a un público más mainstream, después de haberse convertido en una banda de culto gracias a sus originales y alocados videoclips autoproducidos.

De esta manera lograron su objetivo: ser la primera boyband en dominar la industria por méritos propios, méritos que por cierto no pasaron desapercibidos. RCA les ofreció un contrato de 15 millones de dólares para que produjesen seis álbumes en los siguientes tres años. Este hito no consiguió que vendieran sus almas al diablo, es más, supuso una mayor calidad de producción gracias a que iban a recibir los mejores recursos posibles. Así consiguieron grabar su último álbum, Iridescence (2018), en el icónico estudio londinense de Abbey Road, en tan solo un mes. Veremos qué es lo siguiente, porque está claro que el movimiento Brockhampton no ha hecho más que empezar.