CASABLANCA, LA NUEVA DEFINICIÓN DEL LUJO

En un atelier de Casablanca, dos jóvenes se conocen y se enamoran. Es el inesperado origen de una marca que desde el primer momento consiguió crear un mundo de referencias completamente nuevo que bebe de la historia de su creador, Charaf Tajer y de un biculturalismo entendido desde dentro.

El nombre de la marca, Casablanca, no es solo un recuerdo al encuentro de los padres de su diseñador, también es la inspiración para colecciones que mezclan camisas de seda, túnicas reinventadas como chaquetas de chándal, antiguas columnas rescatadas de civilizaciones pasadas y reflejos de azulejos pintados

Charaf Tajer descubre un Marruecos alejado de clichés románticos, como un niño que se cría en París y pasa sus vacaciones en Casablanca. En Francia permanecen muchas de sus referencias, aquellas que le llevaron a fundar la firma Pigalle y el club Le Pompon (donde la leyenda cuenta que Virgil Abloh creó su primer DJ set). Pero es la ciudad de Casablanca la que actúa como eje de colecciones que viven la ciudad como un resort de vacaciones en el que los cortes relajados son el nuevo lujo. En su primera colección de invierno, Casablanca Midnight muestra los colores de la ciudad iluminados por las estrellas reflejadas en finas sedas o cachemir y las fiestas que prefieren permanecer ocultas.

Marruecos, una constante referencia para la moda parisina, aparece en los diseños de Charaf Tajer como parte de una cultura y de un viaje personal, no como una nota exótica. Más que una nostálgica vuelta al pasado es una toma de conciencia de un legado que sirve para crear nuevas historias que crean una nueva definición del lujo.