CLEON PETERSON, LUCES Y SOMBRAS

Cleon Peterson se ha convertido en uno de los artistas con una obra más reconocible de la actualidad. Su capacidad para representar escenas de violencia con fascinantes y perturbadoras escenas de agresión y sumisión le ha llevado muy alto en el panorama artístico contemporáneo… Y esto solo es la punta del iceberg.

Hay ocasiones en las que un nuevo artista consigue brillar con un estilo único, original e intransferible. Algo que nunca antes se ha visto y que inmediatamente vas a reconocer en el futuro como suyo. Incluso cuando le copien. Porque le van a copiar. Porque las cosas funcionan así, y eso nadie lo puede cambiar. Porque es inevitable que, por un Cleon Peterson que salte a la palestra, van a surgir mil imitaciones más o menos elaboradas. Es ley de vida. Es ley de arte. Es ley de copia.

Y es que el estilo gráfico de las pinturas de gran formato de Peterson no podrían ser más reconocibles. Su tema siempre es el mismo: la violencia que se genera entre figuras que establecen una agresiva dinámica de poder y sumisión. Los cuerpos del artista, siempre semidesnudos, dejan a la vista la rotundidad muscular de los agresores y el sufrimiento de los agredidos. Ese sufrimiento a veces es más sangriento y visceral, a veces es casi psicológico, con esa violencia implícita en inmortalizar una postura en la que alguien acepta de forma sumisa un acto de agresión contra su físico y su libertad.

Está claro que esta violencia está totalmente arraigada en la psique occidental capitalista y que, precisamente por eso, nos resulta tan fascinante. Es imposible no sentir una atracción inmediata hacia la obra de Cleon Peterson… A la vez que es altamente improbable que no sientas cierto vértigo de rechazo que te empuje apartar la vista. Pero no la apartarás.

Igual que no la apartan todos esos que quieren buscarle a la obra de este artista un subtexto que hable sobre la violencia terrorista de oriente medio hacia occidente. No ayuda que, en muchos de los cuadro de Peterson, las figuras que ejerzan la violencia siempre sean negras mientras que las que las reciben sean blancas (algo que el angelino ha sorteado en alguna de sus series con agresores militarizados que incluso ondean la bandera de EEUU). Pero aquí cada uno que entienda lo que quiera: si quieres hacer una lectura de actualidad sobre terrorismo, hazla; si quieres ver la eterna lucha entre ying y yang, la verás; si pretendes volcar la clásica dicotomía entre luz y oscuridad, también podrás hacerlo.

Deberías añadir, eso sí, todo un conjunto de referencias que le alejan de esa forzada actualidad sobre el terrorismo y que acercan sus pinturas a los frisos escultóricos grecorromanos representando escenas de guerra o la perturbadora época oscura de Goya. Está claro que Cleon Peterson no solo nos habla del presente: también nos habla del pasado y, más que probablemente, del futuro. Y eso es lo que ha hecho que su obra se convierta en una extraña pero elocuente voz del arte contemporáneo.