COLM DILLANE Y LA HISTORIA DE KIDSUPER

Para quienes no conozcan esta atrevida y artística marca, empezaremos diciendo que no es fácil seguir los pasos a KidSuper, de tantas cosas que hacen: ropa, arte, vídeos, música… Y absolutamente todo está orquestado por Colm Dillane. Cuesta creer que este veinteañero haya pasado de vender camisetas a sus amigos más cercanos a crear un colectivo artístico que ha logrado sacar una de las marcas de streetwear más prometedores del momento, y esto en tan solo unos años. Aunque, ojo, no sin sus altibajos, que vivir del arte no es trabajo fácil. Y es que ya lo dice la filosofía de vida del chaval, “el chico se cayó pero al final acabó llegando”.

De Colm Dillane se pueden decir muchas cosas, especialmente se puede hablar de su inexorable energía y positivismo, además del trabajo duro que pone en todo lo que hace, motivos por los cuales ha podido sacar KidSuper adelante. Todo empezó en el instituto cuando bajo el nombre de Brick Oven T-Shirts o BOTS, decidió vender camisetas con unos compañeros de clase, algo visto un poco como un rito de paso para cualquier joven creativo neoyorquino. Continuó con este proyecto incluso en la universidad, donde le echaron de la residencia por venderlas desde su habitación. Ahí inmediatamente se planteó vivir en un local que le permitiera ser su tienda a la misma vez que su apartamento. Acabó encontrando uno de mala muerte en la zona de Williamsburg, en Brooklyn, e inmediatamente se puso manos a la obra para convertirlo en un espacio multiusos, al que llamaría KidSuper Studios en honor a su nombre de rapero fallido, KidSuper. 

Dos meses después decidió abrir la tienda, pero sin éxito. De ahí fue de proyecto en proyecto montando y creando diferentes espacios, como un campo de fútbol en el patio (con césped incluido), un taller de costura, e incluso un estudio de música. Así es cómo funciona Dillane, fijándose metas que debe cumplir, pero que finalmente acaba fulminando. Y es que todas las jugadas le salen bien de alguna manera. En 2017 fue invitado a Complexcon, una de las expos de streetwear más importantes de América, por no decir el mundo, y sin recurso alguno logró montar un stand después de haber viajado en caravana desde Nueva York a Los Ángeles, fabricando camisetas con su logo por el camino en estudios de amigos. Y como todo en su vida, fue un éxito rotundo. Hace un año le invitaron a hacer una exposición de arte en una galería de nombre de Manhattan, y lo preparó todo en tan solo diez días, algo prácticamente imposible sabiendo que sus cuadros de media miden unos dos metros. La cola, formada por cientos de admiradores de Dillane y KidSuper, daba la vuelta a la manzana.

Pero sus hitos no acaban ahí. El año pasado KidSuper montó una instalación de arte en el Art Basel de Miami, recibió un disco de platino al producir los temas, además de la cover, del álbum There's Really a Wolf del rapero Russ, y ahora está planteándose crear una serie de televisión. ¿Y dónde queda la ropa en todo esto? Pues contra todo pronóstico, KidSuper se encuentra entre las marcas emergentes de streetwear más conocidas, cuyas prendas las lucen gente como Young Thug, Lil Nas X o Bad Bunny. Y es que gracias a la contagiosa energía que desprende, Dillane ha conseguido que KidSuper se convierta en todo un imperio.