CYBORG FOUNDATION, EL FUTURO YA ESTÁ AQUÍ

La Cyborg Foundation es una plataforma online centrada en la exploración de implantes tecnológicos que amplíen los sentidos humanos. También es un altavoz para el arte cyborg y un dinamizador de los derechos fundamentales de los cyborgs. ¿Suena a peli futurista de Hollywood? Ni hablar. La Cyborg Foundation es muy real. Y hace años que funciona a plena potencia.

Implanta > Adáptate al implante > Evoluciona. Este no es el eslogan de la última película de Hollywood al abordaje de la temática cyborg. Esta es más bien una de las líneas de acción (probablemente la más radical) de la Cyborg Foundation, la plataforma online que trabaja en pos de la investigación, el desarrollo y la promoción de proyectos relacionados con la creación de nuevos sentidos y percepciones a partir de la aplicación de la nueva tecnología en el cuerpo humano. ¿Suena a distopía futurista? Que no. Que ya está aquí.

De hecho, fue en al año 2010 cuando Neil Harbisson y Moon Ribas crearon esta Cyborg Foundation con una misión bien clara: ayudar a todo aquel que desee convertirse en cyborg, además de dar proyección al arte cyborg y defender los derechos fundamentales de los cyborgs. De nuevo, suena a película, pero lo cierto es que esta fundación lleva un buen tiempo trabajando en estas tres coordenadas básicas hilvanadas por un concepto revolucionario: contra la tecnología que te ayuda a conocer, la Cyborg Foundation prefiere explorar la tecnología que te hace sentir.

Esta es la base de un cyborgismo que nada tiene que ver con el archiconocido concepto de Inteligencia Artificial: mientras que en el caso de la AI la inteligencia es creada por la máquina, la Cyborg Foundation aboga por un Sentido Artificial en el que el estímulo es recogido por la tecnología pero la inteligencia es creada por el propio humano. Toma como ejemplos los casos de los fundadores de la fundación: Neil Harbisson tiene un implante que le permite escuchar los colores, mientras que el implante en el brazo de Moon Ribas es un sensor sísmico con el que percibe en forma de vibraciones todos los terremotos del mundo a tiempo real.

Tanto el de Harbisson como el de Ribas son implantes que no son funcionales, sino que buscan nuevas sensibilidades cyborg para entender el mundo de maneras inéditas y originales. Esa es la base, además, de un nuevo arte cyborg en el que el artista explora las fronteras físicas de su cuerpo a través de implantes que le convierten en el único receptor de su propia creación artística. Su labor como artista cyborg es, de esta forma, intentar hacer llegar al resto de humanos cómo un nuevo sentido puede y debe reconfigurar la forma en la que percibimos el mundo a nuestro alrededor.

¿La tercera y última coordenada de la Cyborg Foundation? Luchar por los derechos fundamentales de los cyborgs, algo para lo que, en el marco del festival SXSW y en compañía del activista Rich MacKinnon, en el año 2016 ya propusieron oficialmente una lista de Derechos Civiles Cyborg entre los que se encontraba la libertad para el desmontaje del cuerpo o la igualdad para los mutantes. Pero la labor de la Cyborg Foundation es algo que está vivo y que también tiene algo de mutante. Por eso mismo, por ejemplo, uno de los más recientes proyectos de Harbisson y Ribas en compañía de Manel Muñoz (otro cyborg célebre con sensores barométricos instalados en su cuerpo) ha sido la creación de Transpecies Society: una comunidad para las personas que se identifiquen como no humanas. Y esto, esta vez sí, suena a una distopía futura que merece su propio artículo. Pero por ahora, sin embargo, mejor vayamos asimilando la existencia de la Cyborg Foundation.