FRASER COOKE, THE SNEAKERS CONNECTOR

Para alguien como Fraser Cooke, un trabajo de oficina en una agencia de bolsa no parecía el mejor modo de introducirse en el mercado laboral. Iniciado en el skate en los setenta, las referencias de Cooke parecían más cercanas al clubbing, el arte y la música que a un trabajo de oficina. En un ambiente londinense en el que se rodeaba de Mondino o Ray Petri, Fraser parecía más interesado en lo que ocurría en las calles que en el mercado de valores.

Y el lugar adecuado parecía ser Cuts, una minúscula peluquería propiedad de James LeBon que supo crear una atmósfera de creadores, artistas y prensa en la que era habitual encontrar a David Bowie, Boy George o Neneh Cherry. Durante la década de los ochenta, Fraser Cooke simultaneó su trabajo como peluquero con sesiones de DJ, estilismo y casi cualquier actividad creativa que pudiera surgir de su entorno

En los noventa comenzó a trabajar como comprador para Passenger, una tienda que pretendía llevar el estilo neoyorquino a Londres y de ahí surgió la posibilidad de ser distribuidor en Reino Unido de Pervert , una de las marcas originales del streetwear americano. Cooke también publicaba en The Face o i-D y aceptó la propuesta de su compañero de piso, James Lavelle, para ser A&R de un sello recién nacido, Mo’Wax.

Michael Kopelman había llevado a Londres marcas como Supreme, Stüssy, Visvim o NBHD a través de su distribuidora Gimme 5. Junto a él, Cooke se iniciaba en el retail con Hit and Run, más tarde convertida en The Hideout, un primer punto de venta para marcas de streetwear japonesas en Londres, mezcladas con la influencia americana de Cooke. Las zapatillas eran una parte fundamental de The Hideout, lo que les llevó a crear Footpatrol, una sneaker boutique que durante su etapa independiente fue la referencia en cuanto a ediciones especiales y reediciones.

Fue entonces cuando llegó a Nike, una marca que a pesar de su obvia relación con el deporte servía como vehículo para el desarrollo artístico y social de distintos grupos. Fraser Cooke era el enlace perfecto para distintas subculturas y su estrategia de trabajo a través de las colaboraciones se ha revelado como un nuevo modo de entender la relación entre marcas y artistas.

Cooke ha sido capaz de unir la escena americana, verdadero germen del streetwear, con el nuevo estilo japonés. Sin Cooke no podría entenderse colecciones como Gyakusou o HTM, pero su trabajo va más allá del producto con campañas y colaboraciones como las de Os Gemeos, Michael Lau o la olvidada White Dunk, una exhibición de 2003 que utilizaba la Nike Dunk como punto de partida para la creación. Sin duda el más bullicioso de sus trabajos es el que ha conectado a Nike con Virgil Abloh, que comenzaba en el producto y seguía con debates junto a Spike Lee, Heron Preston o Kim Jones.

Un nombre que, desde la sombra, ha sabido convertir a Nike en un ambiente lleno de referencias culturales.