10 AÑOS DE JANOSKI

En una década la Nike SB Janoski ha pasado de ser una rareza para skaters a un clásico. Una zapatilla que ha llevado el nombre de Stefan Janoski hasta donde nadie podía sospechar.

Stan Smith, Chuck Taylor, Fred Perry o Jack Purcell tienen algo en común. Los artículos creados con sus nombres han conseguido tener más repercusión que ellos mismos. ¿Alguien sabe cuántos torneos ganaron Stan Smith o Fred Perry? ¿Es necesario jugar al bádminton para tener unas Jack Purcell? El último de los grandes nombres difuminados por su creación puede ser también el más creativo e interdisciplinar de todos, Stefan Janoski.

Aunque originariamente su fama se debe al skate, es solo una de las pestañas de un archivo vital en el que aparecen escultura, pintura, literatura, música o videos de animaciones. En 2009 la división de skate de Nike solo tenía una zapatilla con nombre propio, la de Paul Rodriguez, con ediciones especiales con Futura o Jordan. Justo en el lado opuesto estaba Janoski, con un estilo muy distinto, era un nombre apenas conocido para el gran público, con un concepto del patín más cercano al arte. Cuando el equipo de diseñadores de Nike se acercó a Stefan Janoski para preguntar cómo serían sus zapatillas, sabían que tendrían que hacer algo distinto.

En un momento en el que las zapatillas de skate buscaban protección, Nike SB se sorprendió con la petición de Janoski, quería algo que no se interpusiera entre su pie y la tabla, huyendo de toda pretensión tecnológica. En cuanto a estilo, buscaba algo parecido a un náutico con el que se pudiera patinar.

Durante los noventa la lucha tecnológica de las zapatillas de skate llegó a un punto en el que era habitual llevar en la mochila unas zapatillas para usar después de patinar. Janoski quería justo lo contrario, algo con lo que poder patinar y poder tomar algo después.

Lo que parecía un trabajo sencillo se convirtió en un proceso de desarrollo que llegó a doblar en tiempo el de una zapatilla habitual. Detrás de la aparente sencillez, el diseñador James Arizumi debía esconder la tecnología que permitiera, por ejemplo, ser usada sin calcetines tal y como hacía el propio Stefan. La suela fue cambiando en cada uno los prototipos, de cupsole a vulcanizada, la amortiguación debía quedar escondida debajo de la plantilla. Para darle más estructura, los paneles laterales continuan hasta la suela, que está moldeada para situar el pie más cerca de la tabla. La pretensión de crear un modelo sin tecnología visible provocó que tuvieran que desarrollarse innovaciones en el modo de construir la zapatilla.

La Nike Zoom Stefan Janoski llegó a las tiendas justo en el momento preciso, justo a tiempo para ser aceptada solo por unos pocos, iniciando una tendencia. Un par de años después, cuando se suponía agotada la vida útil de una zapatilla, comenzó la verdadera explosión de la Janoski. Ediciones especiales con tiendas de skate, galerías de arte, artistas como Michael Lau o Geoff McFetridge y el mismísimo padrino del streetwear Hiroshi Fujiwara. Nuevas versiones de caña alta, con velcro, slip-on, air-max, lunarlon o hyperfeel hasta llegar a los 200 tipos distintos. 

La Nike Zoom Janoski cumple su décimo aniversario convertida en un clásico.