JORDAN I, DEL BALONCESTO AL SKATE

El skate es el deporte que con mayor claridad ha sabido fijar su estilo y exportarlo a otros ámbitos. Con un número de practicantes mucho menor que otros grandes deportes y relacionado habitualmente con subculturas, el skate ha ido mutando su estética a la vez que se convertía en el deporte estilísticamente más influyente. Apropiándose incluso de modelos muy lejanos al patín, como la Jordan I. Un proceso que tiene mucho que ver con la casualidad.

Posiblemente por su carácter cambiante, el skate ha tardado décadas en crear sus propias zapatillas. Investigando entre papeles y revistas antiguas puedes dar con anuncios de una Randy 720 en los años cincuenta que parece más una curiosidad en una época en la que se patinaba descalzo. A partir de los setenta ya eran habituales las zapatillas diseñadas específicamente para patinar, pero el skate iba demasiado rápido, no solo en cuanto a estilo sino en funcionalidad. La popularización del Ollie como truco básico a finales de los setenta implicaba cambios en el calzado, que debía reforzarse en las zonas laterales.

Mientras algunas marcas creaban zapatillas de caña baja con suelas gruesas para resistir la abrasión, algunos skaters preferían patinar con el tobillo protegido y una suela que le colocara cerca del suelo. Era el momento en el que un joven Michael Jordan llegaba a la NBA con la intención de revolucionar el juego y el estilo. Comenzó por las zapatillas.

Las revolucionarias y prohibidas Jordan I lo tenían todo para ser la zapatilla perfecta para patinar; estaban realizadas en piel, tenían el tobillo acolchado, la puntera reforzada, perforaciones para ventilación y la suela te mantenía cerca de la tabla pero tenía cierta amortiguación… todo parecía diseñado para patinar, algo que el diseñador, Peter Moore nunca tuvo en mente.

En 1987 se estrena The Search of Animal Chin, una película de skate protagonizada por Bones Brigade, el equipo en el que estaban Steve Caballero, Mike McGill, Lance Mountain, Tommy Guerrero, Craig R. Stecyk y Tony Hawk. Las marcas habituales de skate habían dejado de enviar producto a muchos de sus skaters pero Stecyk tenía un contacto en Nike. Bob Parker, hermano del actual CEO de la compañía, les cedió algunas Jordan que estaban a punto de agotar su ciclo de vida, una vez que llegaban a las tiendas las Jordan II.

Los principales skaters del momento en una pantalla grande y sobre todo una foto de J. Grant Brittain para TransWorld SKATEboarding Magazine convirtieron el estilo de The Search of Animal Chin en la referencia del skate. Referencias al punk, pero también a los colores brillantes del surf, camisetas de Misfits, pelos decolorados… y Jordan I. Pintadas, gastadas, reparadas y en ocasiones desparejadas (Lance Mountain solía llevar una zapatilla de cada color).

El impacto de aquella película llegaba justo cuando las Jordan I dejaban de ser un producto de masas, iniciando así una segunda vida como zapatilla de culto en el mundo del skate. El estilo de The Search Of Animal Chin quedó establecido como el patrón del skate en los ochenta. La influencia de las Jordan I puede verse en zapatillas de Airwalk, Paul Rodriguez, Eric Koston, Supreme o Sal Barbier y su importancia cultural se ha mantenido durante décadas para sorpresa de la propia Nike. No está mal para una zapatilla que no debía salir de las canchas de baloncesto.