PATTA LANZA SU PRIMERA COLABORACIÓN CON JORDAN

Por primera vez Jordan colabora con Patta en una colección que incluye una Air Jordan VII y una línea de prendas que siguen la misma inspiración, los estampados geométricos del primer color de la Jordan VII. La aproximación de Jordan a una marca europea solo podía realizarse a través de la zapatilla que Michael llevó durante los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.

Aquellos gráficos vibrantes de la Jordan VII fueron también la muestra de la explosión de Michael Jordan, que pasó de ser una estrella del baloncesto a un fenómeno global. Justo antes de comenzar su participación en los Juegos Olímpicos, Michael Jordan paseó por Barcelona, protagonizó una rueda de prensa junto a Sergei Bubka, visitó el Estadio Olímpico y se dejó filmar bajo una enorme lona publicitaria, siempre vestido por aquella indescriptible colección que acompañaba a la Jordan VII.

Aquellos inconfundibles patrones geométricos eran una referencia a África, clave para Guillaume Schmidt uno de los fundadores de Patta . Originario de Surinam, una antigua colonia holandesa con una potente comunidad cimarrón de ascendencia africana, Guillaume eligió Patta como nombre para su empresa, la palabra usada en Surinam para referirse a las zapatillas.

Jordan ya era una estrella, pero por primera vez su impacto se internacionalizaba. Para Guillaume Schmidt y Vincent van de Waal (Director Creativo de Patta) la Jordan VII era su primera referencia, el recuerdo de una etapa gloriosa para el baloncesto y para el hip hop, debía ser el motivo central para su colaboración. Inspirada en uno de los colores más celebrados de la Jordan VII (gris, negro y bordeaux) han querido reconvertirla en una zapatilla con tonos más cálidos que se relacionan con la paleta de Patta, con marrón y un toque rosa. En la mediasuela aparece por primera vez el logo de una marca distinta a Jordan, que se difumina en la vibrante colección de textil.

Una colaboración que recupera la esencia de Jordan para unirla a las calles de Amsterdam.