JOSHUA SMITH Y EL PESO DE LA REALIDAD (EN MINIATURA)

El nuevo arte digital está explorando las fronteras entre realidad y virtualidad, desafiándonos a desconfiar de lo que ven nuestros propios ojos. La visión de Joshua Smith, sin embargo, es una apuesta por la realidad pura y dura... Aunque sea una realidad en miniatura.  

En nuestra infancia, el cine de ciencia ficción (y gran parte del cine en general) tuvo que ingeniárselas sin efectos digitales para crear verdaderos mundos que no existían en la realidad. Mayormente, lo hicieron usando unas maquetas en miniatura con un nivel de detalle rayano a la locura y que conseguían que te creyeras lo que veías en la pantalla. Porque era algo real y tangible. Algo que tenía su propio peso específico. Algo que se perdió cuando entró en juego el 3D y, a partir de entonces, dejamos de creernos lo que veíamos en las películas porque pasamos a asumir que ya nada es de verdad. Que todo es mentira.

Es por eso por lo que la visión de artistas como Joshua Smith es tan necesaria. Nacido en Norwood (en el sur de Australia), su carrera se lanzó gracias al uso del stencil, que le posicionó como uno de los principales nombres del street art en las antípodas. Pero, como ocurre habitualmente, de repente Smith dejó colgado su propio arte para crear Espionage Gallery , un espacio en el que promocionar nuevas voces artísticas que estuvo activo hasta 2015 y que fue verdadera cantera australiana. A partir de aquel año, sin embargo, Joshua volvió a enfocarse en su propia visión creativa… aunque fuera una visión creativa en miniatura.

Lo suyo es el scratch-building , una técnica de construcción de maquetas diminutas que huye de los kits pre-fabricados con piezas básicas para apostar por materias primas que él mismo manipula (de ahí lo de scratch ). Nada de ponérselo fácil: Joshua Smith transforma piezas de metal, plástico y madera en fascinantes maquetas a una escala 1:20. Y en ellas vierte un gusto especial por la decadencia del paisaje urbano… Desde una bodega en Brooklyn a un edificio de apartamentos en Hong Kong. Desde una tienda de discos en la mítica Mission Street de San Francisco hasta un bar de Sidney. Elija el lugar que elija, el artista lo reproduce poniendo especial mimo en todos aquellos detalles que le aportan la verosimilitud urbana de la mugre y la desolacion: graffitis desgastados por el tiempo, pósters ajados, stencils, basura, paquetes de tabaco tirados en el suelo, manchas…

Lo suyo no es ofrecer una visión brillante y pluscuamperfecta de la realidad, sino la realidad en sí misma. Por eso mismo, su obra ha recorrido medio mundo y ha sido expuesta en ciudades como Londres, Berlín, París, Nueva York, San Francisco, Hong Kong o Taiwan. Y, por eso mismo, incluso al contemplar sus maquetas en Instagram, que es el espacio de exposición del arte moderno, percibimos en ellas la misma realidad de las películas que veíamos cuando éramos pequeños. Porque lo físico siempre tendrá un peso y una magia que ni mil ordenadores serán capaces de recrear nunca.