LA NUEVA VIDA DEL OUTDOOR

Veilance, White Mountaineering, Patagonia o The North Face Black Series son muestras de las distintas formas en las que moda y outdoor se aproximan. Canadá, Japón o la Patagonia, lugares en los que nacieron, ya sea empresarial o espiritualmente, tienen algo en común. Cuando un lugar posee unas características meteorológicas complicadas se establece una cultura para enfrentarse a ellas y un estilo único. Así ha ocurrido en cada zona de montaña, en cada comunidad. Pero una de ellas ha convertido ese estilo en una subcultura global; Japón.

La estructura de Japón, en la que tres cuartas partes de sus tierras son bosques o montañas, implica que las ciudades tengan una densidad de población que en ocasiones llega a cifras extremas. La cultura desarrollada en la naturaleza se mantienen a la vez que las grandes ciudades crecen, en un balance de fuerzas único. 
Lo aprendido durante siglos de contacto con la naturaleza se ha prolongado a pesar de la urbanización de la sociedad gracias a una cultura que permanece inalterable. El paso del tiempo se sigue midiendo en 72 microestaciones relacionadas con el comportamiento de los animales o los árboles, lo que implica un contacto con la naturaleza. Hay unos días en abril, Kōgan kaeru en los que debemos esperar que los gansos emigren al norte y en julio se marca el Taka sunawachi waza o narau en el que los halcones aprenden a volar. 
Uno de los acontecimientos más celebrados es Hanami, la contemplación de los cerezos en flor y un tipo de pesca, Tetanka, es considerado como un tipo de arte. El monte Fuji, el pico más alto de Japón, es también el símbolo de la nación y un elemento sagrado para distintas religiones que entienden su ascensión como un ritual de peregrinación. Mil ejemplos de una cultura encerrada en la ciudad que no quiere perder su relación con la naturaleza.

El contacto con una naturaleza cambiante en muchos casos deriva en un interés por la moda. Yosuke Aizawa de White Mountaineering habla de su infancia entre montañas, vestido con ropa outdoor importada de Estados Unidos. Kazuki Kuraishi (The North Face Black Series) quiso dedicarse profesionalmente al mountain bike y el snow antes de colaborar con Pharrell o Nigo. El padrino del streetwear Hiroshi Fujiwara empujado por su pasión por el snow colaboró con Burton Snowboards, la marca en la que comenzó Hiroki Nakamura (Visvim). Cuando Eiichiro Homma lanzó Nanamica llevaba años diseñando para Goldwing, la matriz de The North Face y Helly Hansen en Japón. Otra marca del grupo, Woolrich, es el contacto de Daiki Suzuki de Engineered Garments con el outdoor. Incluso el hiperurbano Jun Takahashi de UNDERCOVER demuestra su lado más natural en la línea GYAKUSOU.

No se trata solo de producto tecnológicamente avanzado. Algodón y lana ocupan un lugar igualmente importante, fibras naturales que deben seguir procesos de fabricación sostenibles. A diferencia del outdoor entendido como un deporte de rendimiento, la funcionalidad no solo mide el resultado en la montaña sino también el impacto que provoca en ella. 

Con Japón como fuente de inspiración el estilo outdoor se convirtió en global con características propias. Las referencias son las publicaciones 2nd y Go Out, pero también los escritos de Henry David Thoreau, el estilo Americana o la cercanía a la naturaleza de los nómadas. El producto clásico de montaña se basa en una filosofía muy sencilla; todo debe tener una función. El nuevo outdoor, no tiene miedo a lo funcional, los elementos necesarios para la montaña pueden convertirse en referentes estéticos. Oakley junto Samuel Ross, Martine Rose con Napapijri, el renacimiento de Nike ACG o publicaciones como Proper Magazine mezclan sin complejos su amor por la naturaleza con referencias del rock o el estilo casual.

Ahora que se entiende el lujo como la posibilidad de acercarse a la naturaleza, la ciudad y el outdoor viven en una continua transición. Exploradores que usan sus recuerdos en la naturaleza para redescubrir la ciudad.