LA REINVENCIÓN DE REUBEN WU (POR LA VIA DEL DRONE)

Reuben Wu se aleja momentáneamente de Ladytron, la banda en la que milita desde hace décadas, para abrir una carrera paralela en la que fotografía la estela que las luces LED de drones dejan sobre paisajes surrealistas. Una especie de Land Art en versión 2.0 que el artista prefiere etiquetar bajo el nombre de aeroglifos.

La reinvención es un derecho que todos podemos ejercer libremente cuando y como nos plazca. Incluso si resulta que has militado en una banda de electro-pop que ha ofrecido incendiarios himnos a varias generaciones transversales, de repente puedes volver a maravillar al mundo con una nueva faceta artística totalmente inesperada. Y eso es precisamente lo que está ocurriendo en los últimos tiempos con Reuben Wu, al que muchos conocían como uno de los miembros de Ladytron y, por lo tanto, autor de hits incontestables como Destroy Everything You Touch o Seventeen… Pero que ahora muchos conocerán por ser uno de los primeros grandes nombres del drone art. Si es que existe tal cosa.

La idea puede parecer sencilla: Wu se ha especializado en incorporar potentes focos LED a drones para realizar fotografías de paisajes inmóviles en los que la estela creada por el movimiento de esos mismos aparatos voladores se convierte en un elemento fascinante, casi como una fantasmagoría llegada de otra dimensión. Muchos se han apresurado a hablar de sus obras como un mágico punto de contacto entre los petroglifos ancestrales y ese futuro que todos siempre hemos imaginado preñado de neones. Pero el mismo Reuben Wu prefiere anclar su visión artística en el presente perfecto con declaraciones en las que aclara que lo que le mueve es más bien un deseo de explorar nuevos lugares como si fueran territorio desconocido, constantemente abierto a la serendipia y con los ojos bien abiertos hacia lo escondido y lo que pasa desapercibido.

Su intención es crear un eco del tiempo y del espacio, fragmentos de memoria e imaginación. Eso es lo que está explorando en series de fotografías como Aeroglyphs o Lux Noctis, en las que muestra una especial predilección por un momento y un lugar comunes. El momento, la noche, que es donde brillan mejor las estelas LED de sus drones. Y el lugar, cualquiera en el que no haya rastro del ser humano, especialmente desiertos y parajes naturales que sus drones habiten como presencias angélicas que han venido a la tierra para hacernos llegar un mensaje que cada uno deberá descifrar según sus circunstancias.

Es como si Reuben Wu hubiera abierto las puertas hacia una nueva época de Land Art en la que el espacio puede ser intervenido sin necesidad ni de tocarlo. Una visión de un futuro en el que la tecnología sirve para embellecer el mundo… Tal y como siempre anticiparon Ladytron. Porque, al final, todo está ligado.