EL ADIOS DE MARK PARKER

El 13 de enero es el último día de Mark Parker como CEO de Nike. Su legado es casi imposible de abarcar y va más allá de las funciones que suelen relacionarse con un puesto así. 

Veterano de Nike, atleta, diseñador, coleccionista de arte, el hombre que ha conseguido duplicar la facturación de Nike ha marcado un rumbo que tiene mucha relación con su historia personal. Los intereses, las capacidades y las relaciones de Mark Parker en los 13 años en los que ha dirigido la empresa explican la exitosa evolución de Nike.  

No es habitual que una empresa valorada en 32000 millones de dólares siga el camino marcado por uno de sus antiguos diseñadores. Licenciado en Ciencias Politicas y atleta subelite, llegó a ganar en 1978 el maratón de Johnstown, un dato fundamental para entender su llegada a Nike, acostumbrada a recibir a deportistas.  

Como diseñador y sin experiencia previa, se vio involucrado en el desarrollo de zapatillas que hoy consideramos clásicas como Internationalist, Pegasus 83, Escape, Epic y Air Max 1 junto a Tinker Hatfield , que se convirtió en su compañero de viajes y creaciones. Mientras Hatfield iba creciendo como diseñador, Parker iba desarrollando diferentes cargos en Nike, Vicepresidente de desarrollo en 1987, General Manager en 1992, Vicepresidente de Calzado en 1998 y finalmente, CEO en 2006. En un mundo de CEOs profesionales que cambian de empresa constantemente, Parker llegaba al puesto después de 27 años en Nike y con un historial que le había llevado a conocer la empresa de un modo global, desde perspectivas muy distintas.  

El carácter multidimensional de Mark Parker le ha situado como un directivo que se siente cómodo en distintos aspectos. Es uno de los veteranos de la marca, conoce la empresa y su política desde dentro. Es también un deportista capaz de darle una visión atlética a su desempeño (pocos CEOs pueden presumir de haber ganado un maratón).
Como diseñador, conoce perfectamente el lenguaje y el producto, pero además es un ávido coleccionista de arte que comparte visiones con Tom Sachs o Futura, algo que podía apreciarse en su inusual despacho. Una mirada particular que se ha mantenido en una línea, HTM, que compartía con Tinker Hatfield e Hiroshi Fujiwara y en un control absoluto sobre el producto final porque los diseñadores de Nike sabían que su CEO hablaba un lenguaje común. Su estilo directivo en realidad era una extensión de los procesos de diseño, en los que actuaba seleccionando proyectos y evaluando su desarrollo.  

Su reinado, en el que Nike ha duplicado su facturación, es una mezcla de polémicas hazañas atléticas, innovadores diseños y colaboraciones planteadas como una nueva estrategia. El nuevo puesto de Mark Parker, como presidente del consejo, al menos le mantendrá cerca de las decisiones estratégicas. Y quizás le deje más tiempo para seguir diseñando.