NICOLE MCLAUGHLIN, LA MODA SOSTENIBLE NO HA DE SER ABURRIDA

Para aquellos que ven como aberración la moda de llevar chanclas con calcetines, ¿qué pensarán de zapatillas hechas de bolas de tenis? ¿O de pantuflas equipadas con una cámara? ¿O tal vez de unos zapatos cuya estructura consiste de una huevera, ojo, con huevos incluidos? Puede que os parezca absurdo, pero de eso tratan los objetos que crea Nicole McLaughlin: piezas a medio camino entre el diseño, la moda y el arte, con un guiño a la sostenibilidad no exento de humor, y cierta crítica bienintencionada.

La neoyorquina Nicole McLaughlin aprendió en el instituto la lengua de signos gracias a un novio que tuvo, luego estudió en la universidad patología del habla y del lenguaje, pero finalmente lo dejó y se decantó por el diseño. Su conocimiento sobre el diseño y el lenguaje visual, más toda su formación sobre el proceso de fabricación del calzado, trabajó a tiempo completo en Reebok, ha sido esencial para desarrollar su proyecto más personal: zapatos imposibles que fruto de su imaginación, no se limitaron a quedarse ahí, o esbozados en un papel, sino que son objetos que puedes tocar y ponerte.

Imaginamos que la buena de Nicole no anda caminando por ahí con una hilera en los pies, y que estas piezas, más que prendas para vestir, son piezas de arte que nos hacen pensar sobre lo necesario del reciclaje y la sostenibilidad, eso sí, con una sonrisa en los labios. Tras los zapatos, llegaron los pantalones hechos de bolsillos de polos Ralph Lauren y los tops hechos con riñoneras de Patagonia o relojes de mano, por nombrar solo algunos ejemplos. Básicamente, cualquier cosa que se le pase por la cabeza por imposible que parezca ella lo hace.

Para los que estéis pensando si estas creaciones están a la venta, no, no lo están. De momento tendremos que contentarnos con seguir sus diseños en su perfil de Instagram, que por cierto tiene ya casi 190K seguidores. Pero algo nos dice que si finalmente se decidiese a vender su obra, compradores no le van a faltar.