Nike y Japón, una relación transoceánica

Aunque suene muy atrevido, podría decirse que Nike nació en Japón. Phil Knight siempre buscó un modo distinto de hacer las cosas y lo encontró en Asia. Desde entonces, Nike y Japón han mantenido una relación tan particular como desconocida.

La primera gran idea de Phil Knight , fundador de Nike , era llevar al terreno deportivo un fenómeno que ya había ocurrido con artículos de tecnología. Las cámaras de fotos alemanas, hasta ese momento asociadas con un producto caro y de vanguardia, estaban siendo relevadas por las japonesas, con una tecnología similar y más baratas gracias a la mano de obra y el cambio de moneda.  

Lo que solo parecía una idea empezó a materializarse en un viaje en el que Phil Knight pretendía dar la vuelta al mundo. En su mochila llevaba un traje con el que pensaba comenzar sus reuniones de negocios, pero no había pensado muchos detalles más. Ni el propio Knight tenía muy claro si aquella idea era solo un modo de justificar un viaje (y un préstamo económico) delante de sus padres.  

Ya en tierras asiáticas acordó una visita a la fábrica de Onitsuka Tiger (la actual Asics) como primer paso para futuros acuerdos, pero no sabía nada sobre cómo se fabricaba una zapatilla y ni siquiera había pensado cómo se llamaba esa “importante empresa americana” que decía representar. Blue Ribbon Sports , el nombre con el que la bautizó en plena reunión, surgió como una distribuidora de artículos Onitsuka en Estados Unidos. Y nació en Japón.  

Ocho años después, en 1970, Blue Ribbon Sports ya era una de las principales empresas de distribución de material deportivo en Estados Unidos, pero su relación con Onitsuka empezaba a deteriorarse. Knight comenzó a plantearse crear una marca propia que funcionara en paralelo a su trabajo como distribuidor, pero necesitaba dinero. La ayuda externa vino de Nissho Iwai , una compañía mercantil japonesa que actuaba como intermediario y otorgaba líneas de crédito a empresas emergentes. Fue Nissho Iwai quien le puso en contacto con las fábricas japonesas que desarrollarían las zapatillas de la nueva marca y quien le aportó el crédito necesario para crecer.  

La alianza entre ambos quedó definitivamente sellada en Nike Japan, una subsidiaria creada por Nike (51%) y Nissho Iwai (49%) para desarrollar la marca adaptándola al público japonés, con unas necesidades muy distintas al estadounidense. Una parte del producto se creaba exclusivamente para ser vendido en tierras japonesas, lo que terminó creando un mercado de ediciones especiales. En los ochenta, con la bonanza económica, Japón pasó de ser un lugar de fabricación a un consumidor y en 1983 ya suponía la mitad de las ventas de Nike en el exterior de Estados Unidos. En los noventa las ediciones japonesas tomaron dos direcciones, por una parte va naciendo el fenómeno del coleccionismo, a través de tiendas exclusivas y Nike comenzaba a trabajar con Hiroshi Fujiwara . Japón fue el primer lugar en el que las Air Max fueron sacralizadas, las Jordan se convertían en protagonistas de manga y se mezclaban con art toys para crear nuevos productos.  

Por otra parte, Nike descubre que los corredores nipones buscan un producto muy distinto al habitual en Estados Unidos. La anatomía y los ritmos japoneses exigían zapatillas muy rápidas, con mucha respuesta y poco drop por lo que Nike creó un equipo de diseño específico para satisfacer sus necesidades. La saga Streak , a veces decorada con motivos nipones, comenzó como un producto exclusivo para Japón y poco a poco fue siendo adoptada por el resto del mundo.  

Durante las primeras década del siglo XXI Japón se se ha situado como el verdadero generador de tendencias streetwear. Desde allí Nike ha creado colaboraciones con Atmos, Comme des Garçons, Fragment, Mastermind, Sacai o Undercover. La frontera entre ediciones limitadas y el rendimiento se diluye en colecciones como Gyakusou, convertidas en un referencia clave para comprender el futuro.  

Japón sigue planteando nuevas ideas que Nike está dispuesto a desarrollar. Muy lejos ya del nacimiento de Nike, la marca del swoosh no esconde la importancia de Japón en su desarrollo. Y lo hace en pequeños detalles que se esconden incluso en la sede central en Oregón… entre despachos, laboratorios y pistas de atletismo, un pequeño jardín japonés recuerda los orígenes con un nombre que muchos no conocen, Nissho Iwai Garden.