El diseño de iluminación, a priori, no es un oficio particularmente seductor. No hay niños y niñas que escriban redacciones sobre cómo les gustaría convertirse en adultos que diseñen complejos y artísticos sets de iluminación. Y, de hecho, tampoco es una disciplina especialmente popular entre adolescentes con ínfulas artísticas a la búsqueda de carreras en las que volcar su creatividad. Eso, sin embargo, puede acabar cambiando gracias a visiones tan interesantes como la de Oscila Studio.
OSCILA STUDIO, LA ILUMUNACIÓN COMO SENTIMIENTO PRIMARIO

Hoy jueves presentamos en nuestra tienda de Barcelona junto al colectivo Loom las nuevas Nike ZoomX Vista Grind. Participan también en el evento Oscila Studio, colaboradores de Loom y responsables de la experiencia inmersiva de tintes feministas que podrás ver si te acercas a nuestra tienda. Oscila Studio llegan a Sivasdescalzo avalados por un crescendo de proyectos en los que han ido explorando con tiento y acierto las posibilidades del diseño de iluminación. Hablamos con ellos para conocer un poco mejor su trabajo y a quiénes están tras él, Pol Arroyo y Marc Xaxàs.
Y es que la carrera de este estudio de iluminación barcelonés ha sido realmente meteórica: empezaron iluminando eventos, de ahí pasaron a trabajar para festivales como Loom o Primavera Sound, empezaron a colaborar con artistas musicales que les reclamaban tanto para sus videoclips como para sus actuaciones en directo… E incluso se han atrevido con su primera producción propia: una pequeña y delicada pieza titulada Dixa en la que unen danza e iluminación.
Quién sabe, en el futuro puede que nuestros hijos nos digan que quieren ser diseñadores de iluminación cuando se hagan mayores. Porque lo cierto es que nos encontramos ante un área a rebosar de posibilidades creativas… Así que, ¿cómo no íbamos a querer charlar con ellos sobre todo esto? Bueno, sobre todo esto y sobre su colaboración con Sivasdescalzo, claro.

Este jueves participáis en el primer evento de Loom para Sivasdescalzo… ¿Qué experiencia habéis preparado exactamente?
Una experiencia inmersiva que reta al espectador y sus formas de interactuar con el espacio. La intención es atacar las convenciones sobre cómo nos relacionamos con espacios de exposición y que sea el propio espectador el que intuya cómo circular y sacarle provecho.
Será un evento que celebre el empoderamiento femenino. ¿Cómo habéis explorado en esa dirección?
Hemos explorado de una forma muy abstracta. Yendo a buscar más una sensación, un sentimiento, que un concepto concreto. Durante todo el recorrido se le plantean al espectador barreras que tiene que ir superando. Algunas son tangibles, y otras no tanto. Al final, igual que ocurre con las convenciones patriarcales, por muy arraigadas que estén se acaba demostrando que no son más que luz y humo. Depende del propio espectador seguir su camino con determinación, seguro de sí mismo. Ese es el valor más importante que perseguimos y la base del empoderamiento.
Antes de este proyecto ya habías trabajado para Loom en su reciente edición de este año… ¿Qué hicisteis exactamente en el festival y qué tal fue la experiencia?
Para Loom diseñamos todo el escenario principal. Tanto el diseño de iluminación como la escenografía. Fue un trabajo muy largo donde quisimos sintetizar todo lo que representa el festival en un mismo espacio. Un corazón que late con arte y talento y que conecta múltiples disciplinas y creativos. Fue una experiencia dura, pero gratificante. Nunca habíamos intentado abarcar tantos aspectos de una producción y nos adentramos en algunas áreas desconocidas para nosotros. Pero ya nos va el reto, y estamos muy satisfechos del resultado final. Tienes que aventurarte a áreas desconocidas, si no es aburrido.
También habéis trabajado para artistas como Halley, North State o Danny L Harle… ¿Cómo es el proceso de colaboración con este tipo de artistas musicales?
Es un proceso muy estrecho e intenso. Los artistas cada vez son más conscientes de su imagen, y no quieren dejar nada al azar. A nosotros nos encanta retarnos creativamente con conceptos y estéticas de los propios artistas que después, ya de forma conjunta, evolucionamos a nuevos sitios. Colaborar es la manera de abarcar horizontes que en un principio no te planteabas. Es bonito ver cómo ambas disciplinas se retroalimentan.
Vuestro primer proyecto propio fue Dixa, donde explorabais la relación de iluminación y danza junto a las bailarinas Clara Torres y Esther Rorifika. ¿Cuáles son las conclusiones después de esta exploración?
Al ser nuestro primer proyecto como Oscila, casi fue más una autoexploración de nosotros mismos que una tesis sobre las dos disciplinas. La luz la conocíamos bastante, pero necesitábamos un vehículo para justificarla. Parecerá irónico, pero la luz es difícil que brille por sí sola. La danza nos pareció una disciplina muy bella que se podía coreografiar igual que la luz. Fue todo un reto de sincronización y trabajo en equipo, al final del cual tuvimos más ganas de seguir experimentando.

¿Habrán más proyectos propios de Oscila?
Absolutamente. Nosotros estamos siempre dándole al tarro. Tenemos un gran armario lleno de aventuras y fumadas que se nos ocurren y que nos encantaría ir dando salida a su debido tiempo. Algunas las vemos irrealizables ahora mismo… Pero tiempo al tiempo.
¿Cuál es vuestro proyecto soñado o el artista con el que soñáis trabajar?
No somos idólatras. Obviamente, admiramos a muchísimos artistas que para nosotros sería un honor poder colaborar con ellos. Pero lo que soñamos con hacer es poder contar historias que merezcan la pena ser contadas. Huir del encargo y lanzarnos a la expresión sin corchetes. Tenemos, por ejemplo, una fijación con la naturaleza, la luz artificial y el punto de vista. Crear experiencias en la naturaleza que se puedan contemplar a vista de pájaro es nuestro sueño húmedo.
El diseño de iluminación, al fin y al cabo, no es una de las áreas artísticas más habituales… ¿Cuándo sentisteis la llamada para dedicaros a ello?
Venimos del mundo del cine. De las áreas de realización e iluminación, respectivamente. Ambos nos sentíamos creativamente frustrados en el mundo audiovisual clásico de pantalla bidimensional. Siempre soñábamos con hacer cosas más experimentales y, sobre todo, experienciales. Vimos que a través de la luz y la fragmentación de las pantallas se podían contar historias de una manera mucho más abstracta pero cercana que con un pantalla plana tradicional. La luz bien tratada apela a sentimientos muy primarios. Interpela directamente al espectador y lo hace partícipe.
¿Qué tiene la iluminación en comparación con otras artes para que os enganche tanto?
Es una disciplina que abarca muchas otras. Además de ese poder narrativo que comentábamos, nos encanta su versatilidad y la infinidad de posibilidades que ofrece. Es un lenguaje universal que no necesita de subtítulos ni doblajes. Cada nuevo proyecto nos permite plantearnos nuevos retos. Creemos que es un arte donde la experimentación y la vanguardia han de estar a la orden del día porque, si no, para nosotros crear carecería de sentido.