PEBE: EXPLORANDO EL ESPACIO A BASE DE COLOR

Puede que las obras más conocidas de PeBe sean las de la serie en la que retrata la fachada de algunos de los clubs más míticos repartidos por todo el globo terráqueo. Pero su visión va más allá de la música, así que hablamos con él para que nos explique cómo explora el espacio (y la arquitectura) usando el color.

Si dentro del mundo del arte hubiera un equivalente al color blocking de la moda, sería la tendencia hacia grandes bloques de colores poderosos contenidos dentro de formas depuradas y minimalistas. Y, si hay alguien que está sirviendo esta visión pero en su acepción más estimulante y elocuente es, sin lugar a dudas, PeBe . O lo que es lo mismo: Pablo Benito , barcelonés nacido en los 80 que se formó en Elisava y que ha puesto su trabajo al servicio de marcas como RedBull, LaCaixa o Repsol. También ha creado toda la imagen para la reciente Barcelona Ciudad Digital. E incluso se ha lanzado a ilustrar portadas de libro como el celebrado ¡Bacalao! de Luis Costa .

Pero, ojo, porque ligar los logros profesionales de PeBe a algo puramente comercial (tal y como puede hacerse con otros artistas y diseñadores) es un error garrafal. Su espíritu es mucho más libre y, de hecho, brilla particularmente a la hora de representar espacios, arquitecturas y edificios usando un estilo personal y único que es reconocible a un primer vistazo. De hecho, lo más probable es que lo reconozcas en cuanto te topes con cualquiera de las obras de su serie más célebre, en la que se dedica a retratar la fachada de algunos de los clubs más míticos del mundo.

Desde la Apolo hasta Berghain, PeBe siempre ha mostrado un finísimo olfato a la hora de aproximarse al mundo de la música. Y no solo a través de las fachadas de los clubs, sino también lubricando la cartelería de todo un conjunto de fiestas como, por ejemplo, la fundamental  Libido . Arquitectura, espacio y música. Tres coordenadas lo suficientemente interesantes como para servir de punto de partida en nuestra conversación con Pablo Benito.

¿Crees que actualmente hay una tendencia visual hacia las formas puras con colores poderosos?

Totalmente. Hemos roto la barrera de los colores primarios y secundarios. Las pantallas y el mundo digital nos ha brindado la posibilidad de utilizar muchísimos mas colores que antes eran impensables. Yo, por ejemplo, huyo de cualquier color plano: me parece mucho más interesante lo que pasa entre colores planos, como el tono que puedes sacar entre un rojo y el naranja, que el propio rojo o naranja. También creo que las redes sociales han hecho que todo el mundo pueda copiar cualquier paleta y que la gente no piense en los colores, sino que coja un varita mágica y elijan el color que acaban de ver sin dar ningún sentido. Obviamente, yo he cogido colores de otros artistas; pero hay que saber utilizarlos y llevarlos a un enfoque personal. El mío podría encajar más en lo surrealista, de ahí que puedan ser más poderosos. Sobre las formas, no entiendo a que te refieres con puras… Pero si te refieres a toda la horda de artistas que han salido que hacen ilustración 3D de arquitectura con espacios oníricos, donde no sabes ya que es de quien porque el 95% son iguales, entonces sí. Usan siempre formas muy limpias y puras, y supongo que, en este caso, Instagram es quien ha marcado la pauta. Tengo ganas de ver qué pasa en el futuro.

Tu estilo se ve especialmente marcado por eso, por los formas geométricas y el uso del color, pero aplicado normalmente a paisajes y edificios reales. ¿Cómo es el proceso de síntesis para traspasar esa realidad a un formato tan depurado?

Tengo distintos procesos de síntesis. Podríamos decir que tres… El primero parte de la fachada o planta de un edifico, donde dejo de lado la vena artística y saco la del ilustrador e intento ser fiel a lo que veo, respetando la obra del arquitecto y del edificio, pero dando mi toque en el nivel de detalles, sombras y, por último, el color. Después están los encargos y edificios reales. Aquí suelo sacar mas las parte artística, pensando qué y cómo quiere representarlo, falseo la perspectiva, añado elementos que me gustarían que estuvieran, cambio colores. No sabes bien bien lo que es real y lo que no, pero siempre se puede reconocer el edifico que he representado. Por último, están mis propias invenciones. En algunos casos, son de espacios y lugares que me gustarían que existieran. En otros casos, son de lugares tan transformados que igual lo único que he mantenido es la perspectiva. Pero este es un proceso con el que cada vez me siento mas cómodo. A base de practicar y ensayar, claro, pero es donde más artista me siento.

¿De dónde te viene este interés por la arquitectura y, en general, por la representación gráfica del espacio?

Diría que, desde pequeño, siempre me han llamado la atención los espacios, las salas y los edificios en sí. Igual no tanto los edificios, sino los espacios. También creo que el taller de tecnología que hice en la ESO de arquitectura me dejó huella.

Tu serie sobre algunos de los clubs más conocidos del mundo se ha hecho particularmente célebre. ¿De dónde salió esta idea?

Todo empezó por la ilustración de Barraca que regalé a mi madre por primera vez. A partir de ahí vimos el filón que esto podía tener. Pero, sí, a día de hoy me sigue llamando la atención la repercusión que tuvo, que se siga vendiendo la serie y, sobre todo, que llegue a lugares tan dispares de todo el mundo.

De hecho, tu estilo parece casar muy bien con la música, ya sea en esta serie de clubs o en pósters para fiestas e incluso en la portada del libro ¡Bacalao! ¿Por qué crees que esta relación es tan natural?

Supongo que siempre ha estado ahí. Cuando iba a Ibiza hace quince años ya me fijaba en los mega billboards. También en los flyers, los pósters y las portadas de discos de mi hermano. Supongo que lo veo de una manera natural, y cada estilo me lleva a una gráfica predeterminada. Aunque, a día de hoy, todo aquella ha evolucionado mucho mas, se han roto barreras. Se ha creado una buena cantera de diseñadores muy enfocados en la música: flyers, logos y cartelería. Cada uno está creando su estilo. Pero, vamos, en los últimos años he intentado desvincularme un poco o conseguir clientes fuera de la música y, sobre todo, de la electrónica, donde hay poco presupuesto, hay muchas exigencias por parte de los clubs y promotores y, realmente, queda poco espacio para la libertad artística.

¿Cuáles son, de hecho, los tres trabajos que creas que hayan marcado tu carrera y por qué?

Sin lugar a dudas, la serie de clubs. En cuanto a diseño, posiblemente Libido. Y recientemente Barcelona Ciudad Digital. Pero espero que todavía queden muchos trabajos que marquen mi carrera, ya que considero que aun estoy en la infancia en lo profesional. Tenemos prisa por tener proyectos que marquen tu carrera antes de los 30 o a cierta edad, pero me gustaría sin duda que estos llegaran a los 50 o a los 60. No me imagino haciendo otra cosa y, sobre todo, no tengo prisa. No hay que tenerla. Todo llega si eres constante. Quiero salir de mi zona de confort y abrirme a diferentes disciplinas. Lo he ido haciendo poco a poco, desde diseñar algún mueble, trofeos, lámparas y acabar mezclándolas todas entre sí. Quién sabe.

Has trabajado con marcas como RedBull o Repsol… ¿Hay alguna firma o institución con la que sueñas montar un buen proyecto colaborativo?

Pues pensaba que el Ayuntamiento de Barcelona… Pero, viendo cómo está organizado el sistema y cómo funciona el ente público, va a ser que no. Ni mucho menos lo era Repsol, pero tampoco se puede decir que no a clientes comerciales. Pero no todo vale. Este mismo verano conocí a la gente de TUMO , una ONG que trabaja en varios países como Líbano, Armenia o Rusia. Allá funcionan como escuela gratuita de diseño y tecnología para niños locales sin recursos de entre 11 y 18 años. He de reconocer que eso me abrió los ojos y me di cuenta de que, con tus propios conocimientos, puedes elegir a quien le das tu tiempo y trabajo. Recientemente he empezado a trabajar con la fundación IRES en Barcelona y he creado la imagen del Hotel Invisible . En breves veréis toda la campaña. También estoy pensando en el presente y la era digital, he empezado a colaborar con Ideas For Change y en un nuevo proyecto para la UE . Como ves, intento no aburrirme y, si busco un proyecto colaborativo, espero que sea lejos del lucro y consumismo.

Nada de moda… ¿No te interesa particularmente este campo ni tienes alguna prenda fetiche a la hora de vestir?

(Risas) Mi pareja me define como el chico de los básicos. Negro, negro y más negro. Soy bastante de sota, caballo y rey. Me gustaría conocer más marcas, pero no sigo mucho las tendencias. Aunque últimamente me entero más gracias a mi pareja, ya que esta metida en moda. Pero, si tuviera un fetiche y me tuviera que quedar con una prenda, posiblemente serían las chaquetas. Me flipan, sean bombers anchas o finas, borrego, pana, tejana… Es de las pocas prendas en las que me dejaría dinero.