PEDRO TORRES, ATRAPAR EL TIEMPO USANDO EL ARTE

El tiempo es la obsesión primordial para Pedro Torres. Lo es tanto, de hecho, que este artista alérgico a la fidelidad a cualquier tipo de formato ha realizado un diagrama de los conceptos habituales en sus creaciones y el tiempo está ahí, en el centro. En el corazón de un corpus creativo que bien merece una entrevista.

Atrapar el tiempo siempre ha sido una de las principales obsesiones para escritores, pintores, escultores, cineastas… Para el arte en general. Será, al fin y al cabo, que cualquier ámbito artístico lo que hace es reproducir las preocupaciones del ser humano pero llevándolas a una esfera de representación sublime. Dicho de otra forma: el tiempo obsesiona a los artistas porque también te obsesiona a ti. No hay vuelta de hoja.

En este marco de sentido, considerar la obra artística de alguien como Pedro Torres tiene bastante de tarea colosal e inabarcable. Para empezar, porque sus creaciones suelen desbordar sus propios límites: Torres no muestra adherencia a formato alguno y lo suyo es un verdadero work in progress explorativo. Algunas de sus creaciones parecen diagramas o fórmulas que intentan revelar la cara oculta del tiempo, y otros son instantáneas de un momento siempre fascinante. A veces sincrético. Comúnmente bello.

Su último proyecto hasta la fecha va a verse en el SWAB, la feria de arte contemporáneo de Barcelona. Será un momento interesante para intentar atrapar el tiempo junto a Pedro Torres. Pero, por ahora, le entrevistamos para intentar descifrar el misterio que recorre su visión del arte.

Naciste en Brasil pero actualmente vives en Barcelona... ¿Con qué te quedas de cada lugar en cuanto a arte e inspiración?

Llevo mucho tiempo en Barcelona y, para mí, Brasil representa más unas relaciones de afecto. Sin embargo, intento estar al día con lo que está pasando allí a nivel artístico porque es una escena muy potente, con muy buenos artistas. También es un lugar que inspira mucho, dada sus dimensiones y variedad de estímulos. Infelizmente, últimamente las noticias que nos llegan no son precisamente muy alentadoras, pero intento quedarme con lo que me gusta. Estar aquí en Barcelona me permite tener un espacio, físico y mental, estable a partir del cual desarrollar las cosas que me interesan.

Considerando que has hecho de comisario independiente, ¿cómo ves la escena artística de Barcelona?

He hecho algunos proyectos de comisariado y me punto de partida quizás es más artístico. Siempre digo que los que estamos aquí nos quejamos un poco y nos sabe pequeña la escena artística y comisarial local. Pero, considerando el tamaño de la ciudad y poniéndolo en perspectiva con otros contextos (por ejemplo, el brasileño, donde hay muchas ciudades de la dimensión de Barcelona que tienen muy poco culturalmente hablando), hay bastante actividad artística contemporánea. Quizás siempre hay cabida para más y mayor diversidad, lo agradeceríamos todos.

Antes de entrar en materia en tus propias coordenadas artísticas, resulta particularmente fascinante que hayas realizado un diagrama en el que sitúas de forma gráfica todos los conceptos que atraviesan tu obra. ¿Cómo llegas a la necesidad de realizar algo así?

Precisamente por esto, por la necesidad. Por la necesidad de entender lo que uno va haciendo a lo largo de los años y poner un poco de orden mental, estructural, conceptual, lingüístico, a todo esto. No ha sido fácil. Pero, por otro lado, ha sido muy interesante y clarificador llegar a hacerlo. Creo que también es un reflejo de cómo entiendo las cosas, de lo que hago, cómo lo hago. A los artistas siempre nos piden el famoso statement, y es algo que va (o puede ir) cambiando con tu práctica y los años. Para mí, fue como realizar una especie de mapeo general de mis intereses, intenciones y procesos. No es algo estático y definitivo. Me funciona también como un centro de gravedad de vez cuando, que concentra el foco, que te tira hacia dentro.

También es interesante que el tiempo sea el centro de ese diagrama. ¿Qué es lo que te atrae tanto de un concepto tan amplio como este?

Justamente el hecho de ser un concepto tan amplio, que ha sido y es tratado desde muchas ópticas: la física (clásica y la cuántica más recientemente), la filosofía, los estudios lingüísticos, la historia… Muchos campos de la ciencias humano-sociales y físico-naturales. Es un concepto que está directamente relacionado con nosotros como seres humanos y que ha ido cambiando a lo largo del tiempo, justamente con nuestros propios cambios como seres orgánicos, pensantes, cosmológicos.

¿No te da miedo que el tiempo como concepto no tenga límites y que, de alguna forma u otra, nunca llegues a colonizarlo en su totalidad?

Me parece fascinante justamente por ello. Es imposible querer abarcarlo entero. Creo que está en su propia naturaleza negar esta voluntad. Se escapa, se nos escurre. Así que desde donde sea, desde el arte o la ciencia, vamos haciendo aproximaciones, intentos, pruebas… Siempre parciales, tangenciales, nunca de una forma totalitaria. El tiempo no es nada y lo es todo. Y, en mi caso, no es un tema o concepto aislado, sino que es un eje vertebrador que se relaciona con muchas otras cosas, que posibilita ramificaciones.

La memoria es otra gran presencia en tu obra. ¿Por qué?

La memoria también es un proceso temporal, al final. Y totalmente vinculado a la construcción de la realidad, a través de diferentes mecanismos, entre los cuales el lenguaje es uno muy importante. También es un campo científico muy interesante a día de hoy, con la neurociencia y sus recientes descubrimientos, y que históricamente está relacionada con el mundo de las imágenes. Para mí, este es otro mundo (inabarcable también), el de las imágenes, que me interesa mucho. Todo, más o menos, se relaciona: imagen, tiempo, memoria… Quizás no me haya dado cuenta antes, pero percibo muchos fallos en mi memoria y esto puede haber sido justamente un punto de partida.

En cuanto a las materialidades que también aparecen en el diagrama, resulta que tu obra ha experimentado con múltiples formatos. ¿Por qué este cambiar constantemente?

No he tenido una formación específica en artes, en alguna disciplina concreta, y soy muy curioso, así que me interesa probar diferentes formatos e intento aprender de cada proceso. El formato final muchas veces viene dado por el proyecto en sí, que requiere un tipo u otro de formalización. Pero cada vez intento entender mejor los diferentes medios y escuchar las diferentes materialidades para ver qué me pueden ofrecer, experimentando posibilidades. No todo me interesa, matérica o técnicamente, pero estoy atento a lo que me provoca cierta resonancia y que me pueda servir para algo. Así que en realidad no es un cambio constante, sino más bien la constancia de lo diverso.

¿Hay alguna frontera (en cuanto a formato o temática) que todavía no hayas explorado y que te apetezca especialmente?

Hay formatos o técnicas que no he trabajado, pero no me cierro y nunca se sabe. Depende de lo que te pidan las ideas y cómo las quieres desarrollar. La performance no es algo que haya trabajado propiamente, aunque en SWAB presento una propuesta dentro del programa de performance. Pero siempre me ha llamado la atención, dentro de mis intereses y las posibilidades que le veo. Como he dicho antes, soy curioso y me gusta aprender, así que tanto podría interesarme por hacer vidrio soplado como hacer una pieza de realidad virtual. Ahí dejo dos pistas para el futuro próximo…

Alejándonos ya del diagrama, ¿observas cómo se relaciona la gente con tu obra? ¿Cuál es su reacción habitual?

El momento en el que tienes más contacto directo con el público es posiblemente una inauguración. Y he tenido la suerte de tener muy buen feedback en general de mis piezas o exposiciones. También críticas y cuestionamientos, lo que es muy interesante para confrontar tus expectativas. Hay obras que están hechas para el público, como algo más interactivo o participativo, y otras que son independientes (en el sentido más puro de la existencia en sí). Cuando las obras entran en contacto con el público, se disponen al mundo, a la mirada del otro, es cuando provoca una reacción. Y aquí, cada uno debe saber lo que busca con lo que propone (y también entender la libertad de las interpretaciones).

Por cierto, ya que lo has mencionado antes, ¿qué llevas hasta el SWAB para exponer?

Con Dilalica, presento las piezas keni y Dilation, que estuvieron en la muestra inaugural de la galería. También tendrán otras piezas de pequeño formato que se han derivado metodológicamente de esas dos, incorporando otros elementos. Son pequeños collages que me interesan mucho porque resumen visualmente muchos de mis intereses. Por otro lado, participo en el programa de Swab Performance, comisariado por Alexandra Laudo, con un audiowalk llamado semi–luna—negra. Será un recorrido dentro y fuera de la feria para un grupo pequeño de participantes, de ojos vendados y escuchando una serie de pistas sonoras. Acompaña la propuesta una publicación y una pieza en neón.

¿Y en qué estás trabajando actualmente

Además de SWAB, el mes que viene participo en una exposición colectiva en Madrid, en OTR. espacio de arte, con una instalación nueva. Y en noviembre me voy a Santiago de Chile por un comisariado que hago a partir del archivo de vídeos de LOOP para el Centro Nacional de Arte Contemporáneo Cerrillos. Justo a la vuelta se inaugura la exposición que da comienzo al festival LOOP en Fabra i Coats, en la que tendré dos videoinstalaciones. También estoy con la producción de una nueva publicación en colaboración con unos editores de Buenos Aires y editando un nuevo vídeo.

  • Foto estudio: Olivier Collet - Fotos de archivo: Roberto Ruiz