SEAN NORVET, SURREALISMO, COMIDA BASURA… Y MUCHO ARTE

Seguro que alguna vez que otra te has topado en internet con alguno de sus retratos de personajes deformados en versiones surrealistas con elementos de la sub-cultura noventera y toneladas de fast food… Ese es el sello personal de Sean Norvet, uno de los artistas con un particularísimo imaginario que se goza más todavía en gran formato.

Uno de los mayores turning points en la carrera de Sean Norvet fue, sin lugar a dudas, el momento en el que sus retratos surrealistas con elementos de comida basura adquirieron una popularidad casi viral en internet. Así funcionan las cosas en la era de Instagram: los artistas acaban siendo conocidos no por exponer en alguno de los grandes museos que existen repartidos por todo el mundo, sino por acumular una cantidad mínima de Ks que creen la sensación de que son ‘algo’, de que lo han conseguido, de que la gente está por ellos. Y parte de verdad hay en eso…

Pero, por suerte, Norvet no entró en la rueda de los followers de Instagram (‘solo’ tiene 15 Ks), sino que hizo algo mucho más interesante: utilizar la impronta que le otorgaron aquellos retratos para llegar a absolutamente todos los medios de arte urbano que eran y siguen siendo relevantes. De repente, había consenso: el imaginario de Sean Norvet no era una promesa de futuro, sino un valor de presente capaz de coger algunas de las tendencias artísticas del pasado y traerlas hasta el siglo 21 en obras de gran formato. En sus pinturas hay una buena ración de ese feísmo tan característico del universo skate, tan cercano a veces al punk. Hay toques rave y acid. Hay toneladas de esa irreverencia desagradable que exhibieron algunos cartoons noventeros como Ren y Stimpy o Beavis y Butthead.

Pero lo interesante en Norvet es que no se queda en las referencias a la sub-cultura reciente, esa misma sub-cultura noventera de la que beben tantas disciplinas artísticas y culturales a día de hoy. Lo suyo remite directamente a naturalezas muertas hiperrealistas sacadas de quicio por la vía del dibujo animado o a visiones surrealistas del retrato como las de Archimboldo, que fue otro artista bastante aficionado a trabajar con material comestible. Por extraño que parezca, el arte de Norvet tiene una cualidad clásica que parece trascender el tiempo.

No es de extrañar, entonces, que sus pinturas hayan protagonizado ya un total de cuatro exposiciones en solitario desde 2014. La anterior, High On Stress, en la Amala Gallery de Tokyo hace dos años. Y la última (hasta la fecha), Arrangements, en la conocida Richard Heller Gallery de Los Angeles. ¿Podría ser Sean Norvet mucho más grande en Instagram? Sí, claro que podría. Pero se intuye que su intención no es esa. Su intención es crear una obra que perdure. Y, a ese respecto, todo bien. Todo más que bien.