EL ARTE INMERSIVO DE YOK & SHERYO

Yok & Sheryo son dos artistas de Singapur y Australia que, por separado, hace tiempo que están llamando la atención del mundo del arte… Eso sí, al trenzar sus visiones creativas es cuando su arte inmersivo se convierte en algo único y mágico.

Si esto fuera una sitcom, nos encontraríamos ante una de esas intros en las que los personajes se presentan por separado para que los conozcas mejor. Por un lado tendríamos a Sheryo , una artista de Singapur que empezó pintando en las calles en 2005 y que ha acabado especializándose en un arte visual y mural con gran influencia de las ilustraciones pulp, los gráficos del mundo skate y la sensibilidad kitsch. Por otro lado tendríamos a Yok , un artista que siempre menciona Ren and Stimpy como su mayor influencia y que, tras estudiar arte en Australia, se ha especilizado en street art.

De hecho, si esto fuera una sitcom, tras la presentación por separado, sería el momento de que la intro (con una música bien hortera y estética ochentera, por favor) juntara a los dos protagonistas y empezara el show de verdad. Un show en el que dos artistas se conocen y, celebrando lo bien que congenian, deciden embarcarse en una vida nómada que les permita viajar alrededor del mundo buscando nuevos lugares donde trabajar… y también buscando la mejor ola. Porque Yok y Sheryo no solo están unidos por su visión artística conjunta: ambos son grandes fans de la música, el surf y el skateboard. Y eso se acaba filtrando en sus obras conjuntas.

Porque hay que reconocer que, por separado, los trabajos de ambos artistas son interesantes. Muy interesantes. Pero es cuando trenzan sus respectivas visiones cuando la magia se produce de forma más palpable. Juntos, se han dedicado a lubricar el noble arte de la escultura, de la cerámica y de las imágenes en movimiento. Aunque si están despuntando por algo últimamente, es precisamente por sus instalaciones a gran escala que proponen una experiencia inmersiva para el visitante. Puede ser una inmensa cabeza de pantera negra con tres ojos y una estancia interior con pintadas psicodélicas rojas y blancas. Puede ser un tigre cuyos dientes son conos de tráfico y que en su interior guarda una mini exposición de arte. Puede ser lo que Sheryo y Yok quieran, porque su mundo es fascinante, original y único. Y, sobre todo, porque es inevitable querer que esta sitcom dure como mínimo quince temporadas.

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